Perfiles con morbo: Don Hermógenes

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Era un hombre divorciado,jubilado, aburrido y soso. ¡De pronto!, un día se decidió a buscar mujer…Y pensó, ¿que tipo de mujer podría interesarme? -Bueno pues lo elemental es que sepa cocinar,pero ¿y si es más fea que los Simpson?, ¡mejor no! Aunque puede que la encuentre guapa, buena ama de casa, simpática…¡y con dinero!  De todas  maneras, dentro de los clubs de la tercera edad,los cuales visito a diario,  pues puede que encuentre a una señora un poco más joven que yo, pero no del todo vieja y que me guste, pues hasta el momento nadie me ha hecho tilín y  mucho menos replantearme una vida acompañado.  Yo soy fino, hago ripios en las fiestas y me supervaloro como todos…Y Don Hermógenes se  puso manos a la obra y siguió sumando pensamientos, e incluso se enzarzaba y explayaba continuamente, hasta que conseguía “entrevistarse” con alguna incauta, a la cual humillaba, diciéndole que no reunía los requisitos, pues él no iba acasarse con cualquiera sólo porque supiera hacer un buen puchero… Hasta una señora le contestó indignada-¡Para vieja ya estoy yo! y quiero seguir estando sola-. En ese momento se le desorbitaron los ojos y quedó estupefacto. Recordó así mismo a su mujer, la cual reunía un sinfín de cualidades, solo que eran incompatibles,(según su opinión) y ya no se esforzaba por agradarle, pues se dedicaba en exclusiva a sus nietos. Aún así, siguió ofuscado en la tarea y enseñándole su cuaderno de ripios a todo el mundo. Cerró su maletín, llego a su casa solitaria de alquiler y se acostó pues ya venía cenado. Esa misma madrugada La Guadaña lo vino a buscar. Requiem por Don Hermógenes.

MELVIN ZAMORANO

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