PUER-PUERI.- CAPÍTULO 5

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Las monjas contemplaban el mundo a través de sus alumnas y de sus padres. No existían ni los ordenadores, ni internet y cuando oían las noticias o veían la televisión era cuando la reverenda o la jefa de estudios lo determinaban conveniente, y vivían en la austeridad y en la sencillez. Siempre pensé que para una persona muy curiosa de las psicologías ajenas y de las desgracias que les acontecían a cada uno/a, era muy bueno, primero, ser cura confesor o segundo, monja jefa de clases, los cuales en el confesionario o en las horas de visitas se enteraban de todo. Era como decir, “dime en qué o como pecas y te diré quién eres” o explícame los problemas de tu hija y me enteraré cuales son las deficiencias que reinan en tu hogar. Para las monjas que huían de los problemas o tenían miedo a entrar en los mares tormentosos de las desgracias de la vida familiar, el contemplar una madre de familia que aguantaba el peso del dolor del amor, de la rutina, de las desgracias, y de las presiones machistas que se daban en la sociedad de esos años, de los quebraderos de cabeza para administrar la economía al querer darles lo mejor a los suyos y además los vaivenes de las infidelidades de sus maridos, pues ellas, las monjas pensaban que cualquier madre de alumna era una heroína, pues si existen vidas en punto muerto y llenas de protección y huída en polvorosa de la vida externa y sus peligros, esos eran los religiosos de los conventos, pues no tenían nada que ver con los misioneros de África o los de la India y ya sabemos la diferencia de unos y otros. Unos huyendo del mundanal ruido de la jungla humana como decía un célebre escritor y los otros arriesgándolo todo y exponiéndose a todo, incluso a dar la vida por los paganos y salvajes del tercer mundo.

Ellas las monjas creían un enorme sacrificio levantarse temprano, rezar al alba, dar clases, obedecer y cumplir la disciplina de la obediencia y la austeridad, pero eso amigos no es nada comparado a  tener las vidas de otros en tus manos, a olvidarse de rezar y de uno mismo, cuando eres solo el padre o la madre de…porque has sacrificado todo tu tiempo y la mayoría de las veces, arrancado de raíz todo proyecto y planes para tu persona o de lo contrario, si descuidas a la prole y no coges el toro por los cuernos, te verás recogiendo tempestades donde sembraste descuidos y egoísmos.

 

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