PLANIFICACIÓN SANITARIA por el médico y escritor JOSE CARLOS GAVILÁN

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En nuestro entorno cultural la palabra “diálogo” se utiliza continuamente lo que denota la importancia del concepto en nuestras sociedades. Dice el Diccionario de la Real Academia Española: “plática entre dos o más personas, que alternativamente manifiestan sus ideas o afectos”. El diálogo es el único procedimiento capaz de respetar la individualidad de las personas, y a la vez tiene una innegable dimensión solidaria. El carácter dialógico de la razón humana, rechaza cualquier planteamiento donde no existe diálogo para alcanzar la verdad. Los diálogos reales no se ajustan a lo que propone la teoría moral, pero no porque sea imposible hacerlo, sino porque no suele interesar demasiado.
Los profesionales sanitarios, debemos hacer un intento serio de hacer simétricas las condiciones de diálogo. Es deseable también que los médicos traten de forma personalizada a sus pacientes, y como expertos, tendrían que procurar atender las preferencias de los mismos. De este modo, los pacientes o sus representantes con “voz propia” pueden tomar decisiones prudentes sobre sí mismos o sus seres queridos. Se trata de buscar juntos la alternativa que más satisfaga las expectativas de los interesados, y la opción que más respete sus objetivos.
El Servicio Canario de Salud en los últimos años, ha realizado un cambio cualitativo esencial en los objetivos, funciones y organización de los equipos de salud, integrando una orientación comunitaria. Es decir, supone la unificación de la atención individual y familiar con la atención a la comunidad. “La población tiene el derecho y el deber de participar individual y colectivamente en la planificación y prestación de su asistencia sanitaria”. Se trata de una búsqueda cooperativa para conocer la historia natural de los problemas de salud, el conjunto de factores que los determinan y los efectos de las distintas intervenciones sobre ellos. Diseñando intervenciones que incidan sobre diferentes niveles, desde el medio ambiente al entorno sociocultural, y que tengan como base al conjunto de la comunidad atendida por un equipo sanitario determinado. También diversos organismos e instituciones como los Ayuntamientos, Cabildos, asociaciones de pacientes, vecinales, Sindicatos, etc. que con un enfoque multisectorial fomentan el cambio necesario, desempeñando un papel protagonista en la planificación de las políticas sanitarias, su seguimiento y evaluación. Son agentes activos del sistema que complementan la cartera de servicios pública, que en AP han de ser adaptados a las diferentes realidades de cada Área de Salud y cada zona, tanto en la organización como en la asignación de recursos. El reto es establecer lazos de colaboración entre todos los agentes implicados en la prevención y atención de los problemas de salud prioritarios por su mayor magnitud y repercusión, pensando en el paciente y situándolo de forma efectiva en el centro de nuestro sistema de salud. Si en nuestra C. A. se lograra este nivel de participación y, colaboración como decía antes, la realidad de nuestra situación sanitaria sería muy diferente a la actual. Nuestro principal objetivo, elevar el nivel de salud de la población a través del diseño de una planificación estratégica con la formulación de grandes fines que se pretenden alcanzar. Estos fines son la base de la posterior formulación de objetivos de los Programas de Salud, que tienen una relación directa con: 1º- la formulación de objetivos (Planificación estructural o táctica), 2º- Determinación de actividades, 3º- Coordinación y movilización de recursos atendiendo a criterios de eficiencia, 4º- Ejecución, implementación o puesta en marcha (Planificación operativa), 5º- Evaluación (a todo lo largo del proceso). Todo ello ha de contar con una mejora en la gestión de los recursos existentes y, en la organización de los mismos a través de modelos de gestión como el EFQM, que permitiría obtener una actividad asistencial más resolutiva y de más calidad, teniendo en cuenta la medición del estándar de calidad de otros Centros Hospitalarios y C. de S. similares a los nuestros en otras comunidades o regiones europeas, que con diferencia a veces abismal, obtienen un mejor resultado del nivel de salud de la población de la que son responsables con el mismo gasto sanitario. Este modelo en concreto, nos da la posibilidad de realizar una autoevaluación basada en el análisis detallado del funcionamiento del sistema, y al mismo tiempo permite acreditar nuestros departamentos y centros a través de una guía y dirección preestablecida por los mismos, modificando protocolos de intervención que en muchos casos ya están caducos, y son responsables del caos sanitario que estamos viviendo.
Una de las intervenciones más importantes de la asistencia sanitaria en una comunidad es la “Educación Sanitaria”, si el estilo de vida es el principal determinante de la salud, la modificación de comportamientos y hábitos mediante una adecuada educación para la salud de la población, será una de las medidas más rentables que podamos tomar en salud. La educación para la salud compete a muchas áreas de la sociedad, y participan en ella los Maestros, los Trabajadores Sociales, los Medios de Comunicación, la Familia, y por su puesto los Profesionales de la Salud. Debemos tener en cuenta que “invertir en Promoción de la Salud y en Prevención, implica un retorno que muchas veces resulta mejor y más barato que invertir en asistencia”.
Los mecanismos de participación comunitaria, son los instrumentos que posibilitan la participación e influencia de la comunidad en el quehacer de los Equipos de Atención Primaria, por ello se debe potenciar la participación social si queremos que las distintas necesidades se manifiesten en los centros. En nuestra C.A. los organismos de representación y participación comunitaria son los siguientes: El Consejo Canario de Salud, El Consejo de Salud del Área, y El Consejo de Salud de la Zona Básica. Además, hay que enumerar la vinculación de los Equipos de Atención Primaria con organizaciones sociales, agentes comunitarios de salud, y grupos de apoyo.
El Cliente de los servicios sanitarios, debe ser el centro del Sistema, su capacidad de elección debe ser mayor, y cada vez más la organización de la asistencia (horarios, programas…) debe orientarse al usuario, y no a la comodidad, intereses u organización interna de los servicios sanitarios, sino que también estos se adapten permanentemente a sus necesidades.
El Servicio Canario de Salud persigue, pues, un cambio sustancial en los ideales y en las esperanzas de la medicina, que sólo será posible a través del diálogo abierto entre la Medicina y la Sociedad en general. Diálogo que, necesariamente, tendrá que dar voz a todos los afectados por las decisiones tomadas. Y, fundamentalmente, a los pobres y a los hasta hoy excluidos, porque sin su participación las respuestas que se den a sus problemas no serán ni eficaces ni justas. Son necesarias todas las voces para poder enriquecer los planteamientos desde todos los puntos de vista, ya que no tenemos la posibilidad de llegar a la verdad absoluta, ni a la solución final y total de todos los problemas. Sólo así se podrán tomar decisiones que pretendan ser prudentes y correctas, con una ciudadanía comprometida con lo local, lo cercano, lo próximo, porque de ello depende nuestro bienestar individual fuertemente unido con el de los demás.
Me parece muy importante estudiar la posibilidad de crear un Comité Canario sobre Prevención y Promoción de la Salud, que pudiera no parecer, al menos a primera vista, una tarea fácil ni sencilla. Es preciso, en primer lugar, que la Consejería de Sanidad visualice la necesidad de crear un instrumento que sea capaz de generar análisis, estrategias de actuación y recomendaciones basadas en la evidencia y adaptadas a nuestro contexto en este ámbito.

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