EDIPO Y SU PAQUETE O EL PAQUETE DE EDIPO

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regaloNació de una bella mujer y de un hombre normal y corriente. No vinieron más hermanos y Edipo creció mimado y protegido. Su madre tenía miedo a perderlo y le entraba pánico cuando su hijo salía o entraba, desplegándole unas alas seductoras como por ejemplo: Mama está enferma hijo, quédate y me acompañas. Edipo creció y su madre de cuarenta años le parecía bella a sus ojos, él ya era un hombrecito. Su padre era un hombre bueno que nunca causaba disgustos a su hijo y a su mujer. Edipo vigilaba en la oscuridad de sus noches solitarias, la vida sexual de su madre. Pero también ésta le causaba agobio pues ella, sabiendo que su hijo la adoraba, siempre lo mandaba a hacer recados.

En su casa no había disciplina así que Edipo, de inteligencia vivaz y superior pronto descubrió, que no podía someterse a colectivo ninguno donde se implantaran métodos, así es que comenzó a volar por todo el mundo. Era guapo y alto como un querubín y pronto se dió cuenta que entre las mujeres de varias nacionalidades del primer mundo, tenía un éxito especial, poseía dejes de hombre primitivo, pero dulce y sofisticado. A estas mujeres bien acaudaladas no les importaba que Edipo tuviera esa condición de hombre  poco cualificado, así ellas se enamoraban y se lo servían todo en bandeja, pues él sabía y podía contentarlas sobre todo en la cama, pues ahí era en lo único que daba la talla.

Fundó varias familias pues no se contentaba con una sola mujer, y cuando éstas comenzaban a exigirle, él levantaba los dedos de la mano y con el  índice les decía señalando la puerta que se iba a ir. Lo hacía, y se iba aún dejando un hijo atrás. Algunas mujeres terminaron por acudir a la consulta de un psicólogo o psiquiatra. No entendían como Edipo se las descalzaba, con tanta frialdad. En su largo caminar por lo ancho y largo de éste mundo aprendió varios idiomas, y eso le añadió glamour para seguir conquistando mujeres. Hubo circunstancias que le obligaron a vender su cuerpo a mujeres ricas y hombres también, pues anduvo de indigente por muchos lugares en su peregrinar. De vuelta y en la vejez se convirtió en un sepulcro blanqueado, para introducirse en la sociedad. Ya es una sombra de lo que era, ya no es guapo, ni atractivo, ya no se puede vender, pero deja testimonio de poseer el paquete de Edipo con un set completo de narcisita, misógino y… pues todo el paquete.

MELVIN ZAMORANO

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