NOCTURNO A PABLO RODRÍGUEZ CEJAS

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cb7cpghxiaqstr_Nocturno a Pablo Rodríguez Cejas.

La gripe, el silencio roto por los golpes de un viento nocturno violento y rebelde, me acompañan en mi insomnio. Mis seres queridos, descansan inocentes, mientras deambulo por la casa aliviando el malestar de los virus estomacales que me han dejado los Reyes.

Debería estar dormida, pero me tengo que hacer al menos una infusión, porque el dolor de garganta no me deja descansar. En un intento por aprovechar, el tiempo robado al sueño, y mientras observo los adornos navideños, mi mente, siempre trabajadora, prepara buenos propósitos y nuevas metas para el próximo ciclo, nuevas esperanzas, nuevos empeños. Pongo el agua a hervir y le digo a mi voluntad que este próximo año, no debe flaquear, aunque las caras en la calle, en la escuela y en todas partes sean tristes, aún queda mucho que construir y mucho que sacar adelante, aunque el obstáculo sea ya lo constante, lo cotidiano.

Me pongo los auriculares, para no molestar, mientras espero a que hierva el agua, y pensando, pensando, pienso que la Navidad se acaba, que llegó para recordarnos que hay que saber empezar con amor y terminar con amor, que hay que comenzar con alegría y acabar, al menos, con paz y sabiduría. El buen hacer, el bien sentir, en definitiva, el construir sobre pilares bien arraigados, no debiera ser sólo, la fachada de unos pocos días. El buen vivir y no el sólo vivir bien, es y debe ser el propósito de cada día del año. Bulle el agua por fin y hiervo yo, mientras repaso la programación radiofónica nocturna, mirando con melancolía los adornos navideños, pasan como trenes de alta velocidad, noticias y más noticias, internacionales, nacionales, locales… y mi oído se detiene a escuchar la dulce voz de la periodista, que con toda rapidez, me deletrea en un supercalifragilisticoespialidoso, que el Ministro de Fomento, se dirige en estos días a proponer a la Comisión Europea, la tarifa plana de treinta euros para el viaje interinsular, aprobada ya por el gobierno español en mayo de 2015, y me retumba el eco de la noticia…. una y otra vez… y pienso…. ¡qué mal gusto tengo, pensando en política, a las cuatro de la mañana!, pero claro, ¿quién no lo haría? Sabiendo que para que un ministro defienda el interés de nuestras pequeñas islas, es que tiene que haber alguien, entre toda esa maraña de intereses, ruegos y preguntas, protagonismos, insisto, tiene que haber alguien, entre toda ese despliegue estratégico, entre todas esas telas y capas que hay que levantar, para encontrar la mera lucha por la preponderancia, y repito, tiene que haber alguien entre toda esa, muchas veces impostura, que de verdad se acuerde de que los buenos propósitos económicos, políticos, culturales y de la naturaleza que sean, se construyen día a día, con el esfuerzo del día día. Tiene que haber alguien que se acuerde, de que se vive porque se construye, porque si nos incluimos en el afán de construir, todos juntos y sin separarnos del bien, sea cuales sean nuestras simpatías, entonces no construimos sino que hacemos otra cosa, mejor no mencionarla, porque es fea…es… otra cosa.

Y entonces a las cuatro y algo de la mañana, me acuerdo de Pablo Rodríguez Cejas, Senador por la isla de El Hierro, que viene y va y viene va, desde Madrid a Tenerife, de Tenerife a El Hierro, y viceversa. En ese esfuerzo del ir y venir, sigue satisfaciendo a los que han creído en él, porque lo conocen. Lo conocen porque enciende los corazones de los niños y mayores con la incesante labor de su asociación cultural Amador, lo conocen porque habla bien y con todo el mundo, lo conocen por ser buen docente, por dejar de dormir para intentar hacer las cosas bien, por esforzarse hasta el agotamiento, por eso, lo conocen. A Pablo le gusta construir, y por eso se esfuerza en levantar su voz por los intereses de El Hierro y de Canarias y dar la talla en el Senado, porque sabe que para llegar a lo más grande hay que esforzarse siempre por lo pequeño.

Pablo ha sido elegido, siendo muy joven, por el pueblo, tiene buenos consejeros y tiene amigos. Tiene compañeros que como él, son cuerdos portadores de un legado que hay que seguir enarbolando bien alto, aunque cueste, aunque todo se empeñe en torcerse. A Pablo, la gente lo quiere, porque lo miran como se mira al cielo con esperanza cuando el camino es tan difícil.

IMG_4607 (1)Mientras me bebo mi infusión para volver a dormir, pienso ¡ánimo Pablo, que tu isla te espera orgullosa de que luches por ella!. Por África Barbas.

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