EL ARTE DE ENGAÑAR por JOSE VICENTE COBO

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El arte de influir, engañar y manipular a los demás

 

El hombre puede ser comparado con un ordenador que reproduce lo que en él se ha intro­du­cido, es decir, grabado. De manera se­me­jante ocurre con el computador hombre que sólo puede exteriorizar aquello que ha introducido en sí mismo, es decir lo que está grabado en él. En un ordenador no se habla de analogías, porque éste reproduce fielmente los datos introducidos, es decir sin influencias, a menos que esté afectado por un virus, pero cuando se trata del computador hombre, que se ha pro­gramado a sí mismo, dispone de más po­sibilidades a la hora de expresarse, pues tiene la posibilidad de mezclar partes de sus propios pro­gra­mas. Estos pro­gramas mezclados forman parte del arte de cada uno para mostrarse ante los demás, disimular o engañar y se componen con fre­cuencia de una multiplicidad de palabras y ac­tos fingidos.

 

El computador hombre, al igual que el computador con­ven­cio­nal, sólo puede transmitir lo que en él se ha gra­bado, pero además éste está en condiciones de formular una mixtura con partes de sus programas, por ejemplo describiendo cosas y circunstancias falsas, embellecién­do­las y pintándolas a su gusto. También puede proyectar sus analogías en sus semejantes para manipularlos, es decir, para utilizarlos para sus propios fines.

 

Por lo tanto, la persona es capaz de mostrar ira, odio, envidia, opiniones, ideas e intenciones como si de algo afable se tratara, es decir maquilladas y embellecidas, modificadas as­tuta e intencionadamente, de modo que el otro asi­mile esta mixtura y sea susceptible de ser programado y con ello influido y manipulado.

 

 

José  Vicente Cobo

De la publicación: “Yo, yo, yo, la araña en su telaraña“

www.editorialgabriele.com

 

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