DIME LO QUE LEES Y TE DIRÉ…por MELVIN ZAMORANO

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Si no lees una media de un libro por año, este artículo no es para tu atención, me dirijo al que supera esta cifra.

Esbozaré a mi criterio, lo que pienso de los diferentes lectores de cada género.

Los amigos de la literatura de aventura, son vitalistas y un poco frustrados por no cumplir su sueño explorador, viven a través de los relatos de acción, esa vida que no han podido llevar.

Los amantes de la novela, sin entrar en la calidad de la misma, aciertan al querer conocer muchas vidas y formas de ser, además de integrarse en la ciencia de adaptarse a diferentes formas de vivir y de sentir.

Los que leen poesía, toman prestada la sensibilidad de los poetas, para beber del elixir de los frutos  que produce el árbol generador de todos los éxtasis del alma.

Luego otros nadan entre rigurosos tratados divulgativos de ciencia, historia, economía, política, según las temáticas que más les atraen, debido a su profesión, carencias, afán de especialización, etc…

Otros leen en internet y valoran las materias informativas, en periódicos, revistas y sus versiones digitales, que a las manos de cualquiera, y rechazando la basura oportunista, les proporciona una idea de lo que pasa, lo que ocurrió y acudirá a su alrededor.

Best Sellers, ensayo, hay para todos los gustos.  Hay quien tiene la Biblia o El Quijote en su mesilla de noche, pero además hay quien convierte en Biblia, aquel libro mágico que cayó en sus manos, y que resultó imprescindible, tras su lectura,  para ubicarse como ser humano ante el mundo, usarlo  como trampolín de un punto de partida y por semejanza, en adoctrinamiento, adentrarse en su mundo personal,  tomando dichas pautas para observarse de manera introspectiva, y libremente designado,  para el disfrute, inspirarse en él y preguntarnos si esas pautas aprendidas en la lectura, nos permiten afirmar nuestros gustos y nuestra personalidad.

En mis manos tuve esa Biblia que echó por tierra mi super-yo, y me permitió reconstruirlo, de manera que edifiqué mi propia ética y reparé mi propia moral, de forma que me ha evitado el suicidio y la visita a los psicoterapeutas, desde que lo leí en la post adolescencia.

Querido amigo, en los libros se halla nuestra sabiduría, nuestra autoestima y la tan preciada libertad.¡Tómalos y elige, de tu mano está!

 

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