LOS MOLINOS por JOSÉ VICENTE COBO

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¿A qué velocidad muelen los Molinos de Dios?

 

 

 

Las adicciones y la codicia aumentan y degeneran en brutalidad y violencia. Se abusa y viola sin escrúpulos, se apoyan guerras y no se tiene reparos en matar para confiscar bienes, ni en mentir para obtener una posición de poder. Y como «los molinos de Dios muelen muy despacio», se piensa que las fechorías pasarán de largo sin consecuencias.

 

Si observamos nuestro mundo comprobaremos la verdadera condición humana y cómo somos: predominan la mentira, el robo y el engaño. Las festividades degeneran hasta convertirse en bacanales y comilonas; los vicios son adicciones que desembocan en excesos prácticamente insuperables como alcoholismo, juego, drogas, nicotina, bulimia, adicción a Internet, deseos de discutir, adicción al sexo, pasión por la caza, sed de venganza, explotación de personas, afán de poder, avidez de dinero y codicia, llegando hasta el matar por el placer de asesinar a personas y animales.

 

Pero al ser humano apenas le es consciente que los contenidos de nuestro sentir, pensar, hablar y obrar, es decir la totalidad de los contenidos de nuestro comportamiento se introduce en la estructura celular de nuestro cuerpo y en la estructura del alma, con ello todo queda registrado y por todo tendremos que dar cuentas. También lo bueno que emitimos recae sobre nosotros nuevamente, se trata de la ley de acción y reacción. La ley de Causa y efecto asigna a cada cual su parte de culpa de forma precisa y justa, pues la balanza de la justicia de Dios lo pesa todo con exactitud.

 

 

José Vicente Cobo 

Del programa: “Palabras de libertad”

www.radio-santec.com

 

 

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