¡NO QUISIERA SER! por MELVIN ZAMORANO

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No quisiera ser reportero del corazón, recibiendo los portazos de los divos de turno, persiguiendo a tontainas protagonistas que ocupan programas, revistas y actualidades; cuyo único interés es dar carnada, para que los desocupados de un día, de un minuto o de una hora  ( entre los que me incluyo) tengamos momentos ávidos de entretenimiento fácil y ligera sonrisa al contemplar tragedias, amoríos, cuernos, deslealtades y ridículos…

Un momento de expectación que nos divierte y nos desestresa, cuando ya cansados de trabajar, leer y hacer ejercicio, lo único que nos queda es el látex, para descansar ante el lúdico televisor que reina en el dormitorio.

Y llega el víctima o la víctima.  Una persona experta con cámaras y micrófonos, con la carrera de periodismo terminada, gran paciencia y talento, para dar caza furtiva a los famosillos de última y efímera moda.

Horas de espera, hambre, frío o solajero, frente a un chalet hipotecado mil veces, y hasta que asome el hociquillo el azorado y codicioso de chupar pantalla, que les diga solamente: ¡no voy a hacer declaraciones! (hasta que me paguen,claro..)¡No me acosen! ¡A tí te lo voy a decir, guapa!

Y el reportero/a, que vive de su trabajo honrado,  se ve tan humillado/a como un sarnoso,o una ramera de perra chica. ¿Y para esto he ido yo a la Universidad?, suelen repetirse en su castigado pensamiento.

Así un día y otro, oliéndole el culillo a descerebrados huidizos y comerciantes de su vida privada, que primero tiran la piedra y luego esconden la mano, hasta dejar pactada la entrevista y la portada de rigor, pagada a precio de oro.

Tienen los reporteros mi respeto y mi ternura infinita, pobrecillos, a base de desaires y carpetazos  en la nariz, ¡que bajo han tenido que caer…!

 

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