EL MEJOR POSTOR Y ¡LA CAGASTE! BURT LANCASTER por Melvin Zamorano

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Hay una gran cantidad de seres humanos que tienen una puta calculadora en la cabeza, y ese gesto enraizado es como un traje de buzo, de los antiguos, con escafandra y todo, que les imposibilita nadar en contacto directo con las ricas aguas, donde se fluidifica la piedra filosofal y el maná dulce de la felicidad. No se sabe de donde sale la genética de dichos energúmenos, disfrazados de hombres y mujeres normales, con gafas y sin gafas, con profesión y sin ella, lo cierto es que aunque sea una vez en la vida, los amables hados les  ponen delante un mirlo/a blanco y pudiendo alcanzar la paz y la armonía además del amor y el estado máximo de bienestar espiritual y material, pues que meten la torpe pata en busca del mejor postor, abandonan seres bondadosos y nobles , sin importarles el daño causado y luego les sobreviene el castigo, e inician la sucia carrera de los estampidos en la cara. Les cierran la puerta en las narices, se ríen de su hipocresía, se les ve el plumero, y antes de recibir la coz, pues sus oponentes intuyen, que éstos, los oportunistas, carecen de vida propia y de profundidad, también ignoran lo que es la lealtad y  desgraciadamente la genética no les dotó de  inteligencia emocional, un don que solo poseen los armónicos, y así ellos pobres desgraciados, salen de las turbulencias de la vida siendo  el “hazme reir” con sus conductas estereotipadas en busca de la posición, la clase y el dinero.

Sobre dimensionan el poder que les ofrece el vil metal, conseguido sin esfuerzo y sin dignidad,  derrochando  toda la energía en la cacería del “MEJOR POSTOR” el cual y casi siempre, resulta igual de mierda que ellos mismos y se esconden entrambos la mentira de la ociosidad, de la ambición y de la ampulosidad ridícula.  Se profieren serios encontronazos en sus cornamentas, pues no son auténticos, son infieles y se cansan muy pronto del roce epidérmico que abriga sus banalidades. Perdónalos Señor, pues son tantos que nos devoran, nos equivocan, nos engañan y nos hacen escupir del asco.

A veces tienen talento y nos ocultan su condición de reptil toda la vida, tras su máscara, hoy de actualidad, pero la diferencia es que ellos no se la quitan nunca. ¿Distorsionados, anormales, diabólicos?¿Quien lo sabe?

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