FIESTA DE LA VENDIMIA 2018

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FIESTA DE LA VENDIMIA DEL 2.018
HOMENAJE A CAYO ARMAS BENÍTEZ

Autoridades y amigos todos:
Mi pariente Anita me había pedido que fuera ponente en este acto de homenaje a Cayo en la Fiesta de La Vendimia de 2.018, pero razones personales me han impedido estar presente, y así se lo comuniqué a ella, no obstante me insistió, que aunque fuera por este medio les transmitiera mi mensaje, y la verdad es que lo hago muy gustoso, lamentando muy de veras no poder acompañarles.

Es posible que no sea yo la persona mas indicada para hablar de Cayo con imparcialidad, en razón de nuestra amistad, que arranca desde los primeros años de nuestra inocente niñez, pero aun así me atrevo a correr el riesgo de cualquier interpretación equivocada, pues yo creo con toda honestidad que la figura de Cayo, nada necesitada de adulaciones ni cumplidos absurdos e intrascendentes, me merece a mí, bastante conocedor de su vida, que no renuncie a hacer una breve semblanza de su persona en esta tarde veraniega del 2.018, para satisfacción de su familia, y dar más o menos, con toda humildad, fiel cumplimiento a los deseos de La Asociación de vecinos de este barrio tan entrañable de Merese, donde a pocos metros de aquí funcionó, gracias a la hazaña casi increíble de D. Julio Fleitas, en los años sesenta, el primer cine de Frontera, que congregaba a los vecinos del pueblo, y en especial a los jóvenes de mi tiempo, que teníamos las oportunidades de asistir a las recordadas películas mejicanas y españolas de la época, y fundamentalmente a los bailes que D. Julio organizaba después de la sesión de cine, yo creo que también D. Julio se merecería un cálido homenaje por lo que hizo desde el punto de vista empresarial, pero además por los ratos de baile que nos ofrecía a los jóvenes, nosotros, esos jóvenes de entonces, tenemos una deuda impagable con D. Julio, porque aquellos ratos de baile, después de las películas, nos permitía alargar un poco más los momentos de estar junto a las chicas, y sabemos seguro, que allí se formularon muchas promesas de amor eterno como en mi propio caso, aquellas canciones mejicanas románticas y dulces que nunca hemos olvidado, creaban el ambiente propicio para los sueños juveniles, que al paso de los años, en muchas parejas se hicieron realidad, me acuerdo que los chicos animábamos a D. Julio para que pusiera una canción más antes de la tardecita, si bien las chicas no miraban sino para el sol, temiendo que se les hiciera tarde para llegar a casa, lo que hacían casi a la carrera desde que terminaba el baile. Son trozos de nuestras vidas que hemos ido dejando atrás, pero que de vez en cuando, nos produce alegría recordarlos. No sé cuantas veces, en mis años mozos, caminé esta carretera camino del Charco Azul y Los Lanillos, y ahora mi esposa y yo asistimos gozosos a la contemplación de que nuestros hijos y nietos viven con ilusión sus días en El Golfo, y quien sabe si estos últimos, mis nietos, como sus padres y sus abuelos estén asistiendo sin saberlo a las vivencias irrepetibles de los años de adolescencia y juventud que les marcarán sus vidas futuras.

Y Ahora hablaré de Cayo, ¡gracias Anita! y tu equipo por acordarte de Cayo para este homenaje, que ya tenían preparado el pasado año y que por su enfermedad gracias a Dios superada, hoy se ha podido realizar, te aseguro que a mi juicio has acertado en la selección, porque Cayo forma parte de la historia de los últimos años en nuestro Valle de El Golfo, y tiene un lugar reservado para sus hombres ilustres, por eso este acto es tan oportuno y clarificador, no solamente para los vecinos mayores que ya le conocemos, sino para que los jóvenes del momento, puedan admirar y valorar a las personas que como Cayo fueron protagonistas e impulsadores muy esforzados para procurar muchas de las mejoras y comodidades que hoy disfrutamos en nuestra tierra, y que posiblemente a veces se consideren un fruto silvestre que no costó nada obtenerlo. Como están presentes nuestras autoridades locales y nuestro estimado Sr. Alcalde, me permito recordarles que en El Ayuntamiento hay abiertos dos expedientes promovidos por un considerable grupo de vecinos, y por sus asociaciones solicitando que dos calles de nuestro pueblo lleve una el nombre de Cayo y otra el nombre de los hermanos Padrón Villarreal, propietarios en los años cuarenta del pozo de Aguanueva y que fueron la salvación para nuestro pueblo, en los difíciles y dolorosos años de la seca,- 1,948- 1,949 , regalando toda el agua que se necesitó en la isla, tanto para el consumo humano como para los ganados, que incluso sus dueños bajaban por el Risco de Tibataje, a darles de beber en las pozas que D. Silvestre construyó expresamente para este fin. Hace unos años, logramos traer a varios de los descendientes de esta familia para expresarles la inextinguible gratitud de nuestra tierra, y fue entonces cuando surgió la idea de que El Ayuntamiento le pusiera una calle del pueblo a esos hermanos. Decisión ésta, que para la fecha no se ha materializado, ni tampoco la calle para Cayo, Perdónenme estimadas autoridades que les haya recordado este asunto, pero es que lo considero un acto de justicia inaplazable.

Voy a separar la personalidad de Cayo en sus dos aspectos, el personal, y el público.

En lo personal fue Cayo, y su hermano Rafael, unos niños privilegiados, nacidos en el hogar formado por D. Rafael y Dª. María, con holgura económica, sus padres tenían
panadería y tienda, además de importantes fincas, que les permitían vivir muy cómodamente, en su niñez emigraron a La Argentina, pues su padre soñaba con que sus hijos pudieran estudiar y formarse en niveles superiores, pero al poco tiempo regresaron, y sus padres retomaron la actividad comercial y agrícola, siempre se decía que D. Rafael era un adelantado en el cultivo del durazno, pues implantó sistemas de atención a los árboles nuevos y hasta entonces desconocidos en El Hierro, llegó a tener más de cuatrocientos árboles en producción, selectos y bien atendidos y abonados, e incluso regados, transportando agua en su burro desde su casa a La Frontera; recibía de La Argentina una revista especializada en el cultivo del durazno, llamada EL DURAZNERO, seguramente la que le orientaba, en sus quehaceres, recordando a los presentes que el cultivo del durazno fue por décadas de años, un factor muy importante en la economía de los vecinos de El Golfo, yo he estimado que por aquellos años cincuenta y sesenta, del pasado siglo, salían del Golfo entre los meses de Mayo hasta Agosto, entre cinco y diez mil kilos de duraznos semanales, la falta de atención de las autoridades que no le han dedicado a ese asunto la debida atención, ha sido la causa de que la Mosca de La Fruta, haya acabado prácticamente con ese cultivo, si bien hay métodos alternativos que dan esperanza de su recuperación .

Fue por esa fecha cuando empezó mi amistad con Cayo y Felo, allá por los años 1,952- 53, asistiendo a la escuela de Las Lapas con nuestro querido y recordado maestro Árdevol, que además de los conocimientos escolares que nos impartía, fue muy determinante con sus consejos y ejemplos para irnos formando como futuros hombres de bien, rectos, humildes y serviciales, y esa será el mejor piropo que le pueda yo hoy dirigir a Cayo, su persona responde a ese perfil humano.

Fallecido tempranamente su padre y habiéndose marchado su hermano a estudiar fuera, decidió Cayo no emigrar, y quedarse junto a su madre al cuidado de las fincas, y tomar el camino de la actividad comercial, le pidió cien mil pesetas a su tío Amadeo, se compró su primer vehículo y empezó sus andanzas comerciales, se hizo representante de empresas mayoristas de La Palma y Tenerife, exportador de productos agrícolas de El Hierro, queso, higos, duraznos, vinos etc, y en ello triunfó, casado con Benedicta, una hermosa chica del Norte con la que ha formado una familia de dos hijos, uno ejerciendo de enólogo en Méjico, y su hija funcionaria del Ayuntamiento de Valverde, considero yo a Cayo un hombre afortunado, que ha podido vivir sin el sufrimiento de la emigración, en su isla, en la misma casa de sus padres, atendiendo sus fincas, pisando con sus pies la tierra que su padre cultivó, y viendo y atendiendo algunos árboles que su padre plantó, y las mismas viñas que fueron la ilusión de D. Rafael, en ese aspecto Cayo ¡eres un hombre afortunado!. Y como broche de oro promovió y construyó junto a un grupo de vecinos el Pozo de La Frontera, colosal obra que ha sido y sigue siendo pieza fundamental en el desarrollo agrícola y social del Valle de El Golfo. También fue pionero en el cultivo del plátano.

Ya cercanos los treinta años, empezó a sentir la inquietud por contribuir a mejorar la vida de su pueblo y de su isla, fue Presidente del Casino de Frontera, Presidente de El Club de Lucha Ramón Méndez, de la mano del recordado D. Matías Castañeda Padrón, entró en el mundo de la política, nombrado Concejal y Alcalde del Ayuntamiento de La Frontera, fue el último Alcalde del régimen político anterior, Alcalde en la transición, y primer Alcalde en la democracia, ha sido el Alcalde que ha ejercido durante más tiempo, algo más de nueve años, sin sueldo alguno. Director de Área de El Cabildo de El Hierro, y Consejero de Aguas, Presidente de Acero, Promotor y Presidente del Consejo Regulador, y precisamente Cayo, este homenaje que hoy te dedica La Asociación de Vecinos de este barrio de Merese en su fiesta anual de La Vendimia, es para agradecerte, seguramente en nombre de todos los habitantes de Frontera, y en especial los viticultores, tus desvelos y acciones a lo largo de casi toda tu vida en favor de la viña y el vino, heredaste de tu padre unas importantes fincas en La Frontera:Las Lapas y La Ladera, y a ellas te has dedicado con empeño a su conservación mantenimiento y mejora, pero es que además desde tu condición de promotor del
Consejo Regulador, junto a un grupo de viticultores herreños y Presidente del mismo durante muchísimos años, desarrollaste e inculcaste nuevas ideas para el cultivo de la viña, con nuevas variedades y nuevos tipos de vino, que a lo largo del tiempo han sido determinantes para el lugar privilegiado que hoy ocupan los vinos de nuestra isla, no solamente dentro del marco insular, sino fuera, obteniendo premios muy merecidos en certámenes de mucho prestigio, hoy se te premia por esa faceta muy importante de tu vida, y el sencillo obsequio que se te hace, un lagar, réplica del que ocupa nuestra plaza, seguro que te ha de complacer de verdad y lo guardarÁs en tu casa con mucho celo.
Tu persona marca la historia del vino en nuestra isla, y tu foto adorna ya la sala de El Consejo Regulador, y las generaciones del presente y del futuro tendrán un referente singular dentro del sector de la viña y del vino, y debieran seguir tu ejemplo. Promotor y Vicepresidente de La Cooperativa de Frontera, y no sé cuántos cargos más, pero, y esto es lo más importante, en todos ellos se distinguió Cayo por su honradez, por su nobleza, por su humildad, por su carácter dialogante, por su capacidad para el entendimiento, trabajando de manera incansable por el bien de sus vecinos, a lomos de su viejo Land Rover matricula TF 609C, recorría las carreteras de nuestra isla atendiendo requerimientos de vecinos para orientarles y ayudarles en cuando fuera posible.

Y para no alargarme más usaré una frase de Simón Bolivar, cuando dijo. “ EL QUE DA TODO POR LA PATRIA NO PIERDE NADA Y GANA GLORIA”

Siempre me has dicho que tus largos años dedicado intensamente a la política te restó progreso y prosperidad en tu actividad empresarial y económica, y que no sabes a veces si lamentar el camino tomado que te impidió hacerte un hombre de dinero y propiedades, yo no sé qué contestarte, lo que sí sé, es que tu pueblo que hoy te rinde este sencillo homenaje, como otros tantos que has recibido lo hace porque te quiere
y agradece tus desvelos y acciones en favor de tus vecinos, y ese será el mejor de los regocijos que hoy podrás ofrecer como ejemplo a tu familia, tan sufrida y paciente durante tantos años que ocupaste tu tiempo en favor de los demás.

Déjame también que le dedique unas líneas a tu hermano Rafael, ilustre enólogo herreño que está haciendo una labor impagable y silenciosa en favor de los vinos herreños, no me ocultaré para expresar que nuestra isla, nuestras autoridades tienen una deuda muy grande con Rafael, y sugerirles que le coloquen en el lugar que se merece, pues ha sido una referencia en todo nuestro archipiélago y fuera de él como uno de los mejores enólogos de Canarias, pues como tantas veces ha sucedido en nuestra tierra, nos desvivimos por elogiar a personas de fuera y nos olvidamos de los nuestros por muy valederos que sean. Por favor tomen nota.
Amigos todos:
Se suele decir que hay dos símbolos que marcan aspectos de la vida humana, el oro como símbolo de riqueza y ostentación, y la amistad como símbolo de la gratitud y confraternidad entre las personas, yo diría a los asistentes, que la amistad se hace de oro cuando, tanto ustedes como yo, tenemos amigos como Cayo Armas. Muchas gracias por su atención.

oznor

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