EL TRISTE FINAL DEL HOTEL NEPTUNO. s.o.s. por María Elena Moreno

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Normas, leyes, informes, ordenación del suelo, etc, etc, quieren derribar al HOTEL NEPTUNO EN BAJAMAR. Lo vi por primera vez cuando despertaban mis primeros sueños. Su diseño nunca fue bonito, pero si lo era y es, su situación de rompeolas.
Vigilante como Neptuno, lucía en efecto como el REY DE LOS MARES. Los baños en la piscina natural, su camino de pueblo que la lleva a ella (a la piscina) y a la playa, su pequeño y romántica ribera, sus casas de principios del veinte fueron por tres días y tres noches mi sueño de verano. He visitado la pequeña playa de cayados y arena negra, he ido múltiples veces a la piscina llamadora de olas gigantes. Varias visitas cada año de mi vida consciente.La muerte se llevaba un bañista aterrizado del norte de Europa cada verano sí, verano no, confiado por la belleza del horizonte y el Sol, del rabioso y tonificante oleaje, advertido con sus banderas rojas. Muchas veces cubierto por las nubes condensadas en la frescura del Atlántico.
El hotel Neptuno se quedó en mi impronta de niña romántica.
Y hablando con él, yo le decía que era pequeño pero inspirador. Tiene mucho más de medio siglo de edad, y mis pupilas siempre desearon ver su interior.
Ahora como todo, y no respetando que existió con otros planes y normativas, que nunca se imaginaron,que fueran a darse en otra época; lo revierten a la modernidad y lo dejan en manos de los desexpertos, cargándose nuestra adolescencia, donde el Neptuno suena a fijación en nuestras almas creativas y apasionadas.
Lloro por Él, por ser punto de mira de derribo, y pienso que las consciencias enamoradas del mar de Bajamar y del NEPTUNO, existiremos cabalgando sobre el prudente viento alisio, y seguiremos viviendo anclados en el cielo azul, espejo de las aguas marinas por siempre, pero él, el Neptuno, en manos de necios, morirá.
Podría ser rescatado por hábiles manos que lo rehabilitaran y reformaran, dándole un tratamiento y respeto especial, por ser el Neptuno emblema y testigo de la historia de ese rincón tinerfeño tan mágico y energético.
Pero me temo que sus detractores quieren sustituirlo fuera de contexto, en otro lugar, para poder lucrarse como pasa siempre. Intereses creados en mentes sin visión ante un turismo que pudiera contemplar sabor, romanticismo, y poesía.
Neptuno es un vigía tan importante como un faro. Hermano del Nautilus es una construcción que lleva consigo las vivencias de sus huéspedes, cosmopolitas, oriundos, trabajadores, parejas enamoradas y familias llenas de optimismo y lúdicas actividades.
¡No mueras Neptuno, tú tambien no! Ya he sufrido bastante con el abandono de El antiguo colegio de Las Asuncionistas, hoy un parque cultural y moribundo. No por Dios, dejen algo para los soñadores que viven de recuerdos como yo.

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