NOCHE BUENA Y FIN DE AÑO, por DONACIO CEJAS PADRÓN

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CRÓNICAS PRETÉRITAS
Por Donacio Cejas Padrón
FIESTAS DE NOCHEBUENA Y DE FIN DE AÑO
A CASA POR NAVIDAD

En todos los hogares de nuestras islas durante estas fechas que marcan el fin del presente año 2.018, reina un ambiente muy especial de alegría y regocijo, y sobre todo en los que como en nuestro caso, ha regresado por unos días nuestro hijo Donacio, que ejerce su labor profesional en Londres, y así sucede en muchas familias que esperan con ansiedad las fechas navideñas, para reunir en torno a la mesa navideña a todo el grupo familiar. Además La Nochebuena, conmemora también el nacimiento del Niño Dios en el Portal de Belén, y todos los templos confeccionan su portal que simboliza una fecha tan determinante en el mundo cristiano.

Mis lejanos recuerdos de la niñez me sitúan en nuestra Parroquia de Candelaria en Frontera, con un Belén que a los niños nos parecía mágico, con decorados muy bien logrados, elaborados por los párrocos, los maestros y maestras del pueblo, y con la ayuda también de nosotros los niños que recogíamos musgos y plantitas por los caminos, para que sirvieran de adorno a la bonita obra que se confeccionaba delante del altar mayor; recuerdo unos años que hasta se hicieron pequeñas plantaciones de trigo y cebada en macetas alargadas y que le daban un ambiente rural al entorno, cantidad de pastores ataviados con trajes de la época, y figuras de animales como ovejas, vacas y burros simulando que pastaban en el prado, y al centro El Portal con San José y La Virgen, el fondo del portal era una gran cortina que se abría a las doce cuando nacía El Niño, se disparaba un tiro, y al mismo tiempo surgían los bailarines con su repertorio, y entre el tronar de los tambores y el cadencioso sonido de los pitos y chácaras, se transformaba el ambiente dentro del templo, pues todo ello anunciaba una nueva celebración del nacimiento de Dios. Por circunstancias personales desde 1.959 no he podido estar presente en La Nochebuena en mi pueblo, así es la vida.

Durante nuestros largos años de emigración y ausencia, siempre en estas fechas teníamos en casa y en nuestros Centro Canarios, un recuerdo muy especial para la patria lejana y las familias, y dentro de lo posible mitigábamos nuestra nostalgia con cantos y comidas de sabor canario.

Ahora en Tenerife, disfrutamos en familia de estas entrañables fechas, reunidos en torno a la mesa y dando gracias a Dios por haber podido regresar a nuestra patria, si bien soportamos con resignación la condición de emigrante de nuestro hijo menor, pero agradeciendo también que se reúne con nosotros varias veces al año.

Tengo que referirme naturalmente a los canarios residentes ahora en Venezuela, país donde tan felices fuimos, y donde ya no se conoce la alegría, y los que por circunstancias tuvieron o eligieron quedarse allí sufren cada día, los rigores de una crisis insólita e inesperada, que ha convertido a aquella tierra, antaño tan próspera y acogedora, en una sociedad triste y desesperada donde la meta más soñada es la emigración para la mayoría de los venezolanos, y para los emigrantes canarios y de otras nacionalidades, el retorno definitivo, buscando el refugio maternal de la patria para vivir en ella los últimos años de la existencia. Dios dirá, cuál será el futuro que aguarda a Venezuela, pero la verdad es que no parece nada venturoso, y para nuestra España deseamos y esperamos lo mejor para todos.

bsh
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