FIESTA DE LOS LLANILLOS 2019 por DONACIO CEJAS PADRÓN

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CRÓNICAS PRETÉRITAS DE FRONTERA
Por Donacio Cejas Padrón
LA FIESTA DE LOS LLANILLOS DE ESTE AÑO 2,019

El pasado domingo se celebró en nuestro Valle de El Golfo La Fiesta de Los Llanillos, la cual tuvo sus comienzos en los años cuarenta del pasado siglo, y que siguiendo esa bonita tradición, cada año en febrero, el siguiente domingo a La Fiesta de Candelaria, se repite las procesión de la imagen de nuestra Patrona, partiendo del templo parroquial llega a Los Llanillos donde se celebra Santa Misa en La Plazoleta, a continuación procesión por algunas calles del pueblo, y una vez finalizados los actos religiosos, los asistentes son invitados a una rica paella ofrecida por El Ayuntamiento y coordinado el servicio por La Asociación de Vecinos, regresando la imagen a Frontera a última hora de la tarde, con algunas paradas de descanso en Merese y Tigaday.

Mis primeros recuerdos de esta fiesta datan del año 1,952, que junto a mi madre, mi abuelo, mi hermano y mis tíos y primos, fuimos hasta Los Llanillos caminando, como todo el mundo, acompañando a los bailarines de Los Llanillos que eran los que entonces llegaban hasta La Iglesia a recoger la imagen, como era época de mudada al Golfo de la gente de San Andrés, Isora, y El Barrio, con motivo de las cavas de viña, y la mayoría de los vecinos asistían a la fiesta, ésta era muy concurrida y alegre, recuerdo algunos hombres, cantando las canciones mejicanas del momento, como aquella “ Ya vamos llegando a Pénjamo” entre ellos a D. Juan el propietario de los apartamentos Júcar de La Frontera, entonces joven y muy alegre, seguramente antes de casarse con su esposa Da. Providencia. Fue en esa fiesta cuando oí por primera vez cantar a las jóvenes de Los Llanillos entre las que recuerdo a Dora y Tina Cejas, la canción tan entrañable para los herreños: “Viva La Virgen nuestra Patrona……” que después ya se cantó en La Bajada de La Virgen de 1,953, y que pasado el tiempo se ha convertido en El Himno a La Virgen de Los Reyes, pues en la Bajada del 1,949 todavía esa canción no se conocía en nuestra isla, yo he tratado de investigar quién la trajo a El Hierro, y no he podido descubrir quien fue, se supone que alguna maestra, y me ha comentado nuestro sabio D. Juan Ramón Padrón Pérez que por primera vez se la oyó tocar a D. Paco Méndez en Valverde al piano, más o menos en 1,950- 51. También en esa fiesta vi por primera vez los trajes típicos de nuestra isla, pues Tina y su hermana y otras señoritas que formaban el grupo que salió a encontrar a la Virgen, venían ataviadas con esos trajes, que después me han dicho que fueron a pedirlos a Sabinosa.
Nuestros familiares en Los Llanillos, la tía Teresa, hermana de mi abuelo, y su primo Julio Febles nos invitaron a comer, y parece que era típico entonces que el menú fuera cabrito con papas y de postre arroz con leche.

Ya en 1,954 la costumbre, al menos en mi familia y algunas otras cambió, pues tío Mauro tenía su grandioso camión Conmer, matrícula TF 8,052, también tenía coche D. Cesar Padrón, su Land Rover TF 8686, D. Luis Barrera su Conmer TF 6653, Los Villarreales su Austin TF 7,112, y estas familias y sus invitados, entre ellos el Párroco D. Jose Segura, su familia y sus invitados, bastantes, tomaron la costumbre de ir a comer a La Montaña Tamásina, y esa moda duró muchos años, y llegó el momento en que se llenaba toda ella de comensales, porque ya entonces había coches en otros pueblos de la isla, especialmente en Valverde, y muchas familias bajaban a esa bonita fiesta.

Parece ser, que el origen de esta romería, está en el deseo manifestado al Párroco D. Santiago, de una anciano de Los Llanillos, D. Juan Padrón, llamado también Juan el de La Brevera, – primo hermano de mi abuelo Francisco Padrón- y que había sido muy religioso, acudiendo a misa todos los domingos desde Los Llanillos, mientras su salud se lo permitió, y que cuando ya no podía hacerlo, le manifestó al párroco su deseo de volver a ver La Virgen, y éste, el Párroco le prometió traerle la imagen hasta su pueblo de Los Llanillos para que pudiera cumplir su ilusión, así lo hizo, y se siguió repitiendo la procesión en años sucesivos, hasta que se convirtió en tradición que se ha conservado hasta nuestros días, ésta de este año me parece que hace la numero 79, nadie está seguro del año exacto en que se inició la costumbre.

Este año me sentí regocijado una vez más por haber podido asistir a esta fiesta tan entrañable para mí, de tantos recuerdos de mi niñez y adolescencia, y si Dios quiere seguiré acompañando mientras mi salud me lo permita.

Nuestro joven párroco, D José Manuel, que por primera vez participa en la fiesta, me manifestó su alegría por formar parte de ella, y dice darle gracias a Dios y al Sr. Obispo por su nombramiento como sacerdote de nuestro pueblo en el que se siente tan querido por sus feligreses.

Siempre me transmite nuestro Párroco la gran preocupación que tiene, pues la instalación eléctrica de La Iglesia de Candelaria está severamente deteriorada, necesitada de una gran reforma técnica, pero que está solicitando a las instituciones oficiales de la isla el apoyo económico para subsanar esta grave deficiencia, y que espera la adecuada respuesta. Es el deber de todos los organismos oficiales de El Hierro responder adecuadamente a la petición del Párroco, eso esperamos.

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