EL CAMINO POR EL RISCO DE JINAMA por DONACIO CEJAS PADRÓN

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CRÓNICAS PRETÉRITAS
Por Donacio Cejas
EL CAMINO POR EL RISCO DE JINAMA

No se dispone de documentación de la fecha más o menos puntual de cuando se construyó el camino por El Risco de Jinama, ni quienes lo construyeron, ni el tiempo que se tardó en ejecutarlo, pero si se sabe que fue dirigido por personas capacitadas en la materia, pues expertos a quienes he consultado me dice que la obra está muy bien planificada en su trazado, a tal extremo de que posiblemente no habría otra alternativa al mismo, es decir, que no se podía hacer por otro sitio dadas las difíciles condiciones del terreno, y llama la atención muy especialmente los dos trozos más difíciles de su recorrido, Las Vueltas del Miradero y Las Vueltas de Jinama, en ambos hubo de hacerse uso de un ingenio y de unos conocimientos muy sofisticados para lograr que en un terreno tan pendiente y tan limitado se pudiera trazar el camino con dimensiones suficientes para poder ser transitado por bestias cargadas, además de otros animales que en razón del nomadismo en nuestra isla, tenían que ser traídos y llevados de una a otra zona de la isla, lo más difícil sería la conducción de los cochinos, los becerritos, y otros animales de difícil caminar.

Mi infancia transcurrió en El Hoyo, cerca de La Iglesia de Candelaria, por donde pasaba el camino, y tengo los recuerdos más lejanos de las estampas de las mudadas, familias enteras haciendo el recorrido en uno u otro sentido, y muchas veces entraban a mi casa a tomar agua o a descansar un ratito, y en la contigua cuadra de D. Juan Febles con mucha frecuencia dejaban allí algún animalito que venía cansado, para que pasara la noche allí y al otro día retomar el camino.

Recuerdo oírle decir a mi abuelo Francisco, que a ninguna hora del día o de la noche, el trozo de camino entre la Zapatería de D Juan Febles y lo que llamábamos La Vista estaba desierto, que siempre había gente caminando para arriba o para abajo, también recuerdo incluso cuando subían los enfermos en camilla para lo cual todos los vecinos prestaban su ayuda.

Este camino fue la principal vía de comunicación entre El Golfo y los pueblos de la parte alta de la isla, especialmente usado por los vecinos de San Andrés, La Cuesta, Isora y Tiñor, que siempre han tenido que hacer desplazamientos muy frecuentes entre una y otra zona de la isla, en razón de que en su mayoría, tenían terrenos tanto arriba como abajo, y les era necesario el ir y venir a El Golfo, especialmente para el
atendimiento de las viñas que siempre ha sido un cultivo necesitado de mucha atención.

También los jóvenes lo transitaban para ir a las fiestas de uno u otro pueblo, en particular recuerdo los grupos de muchachas y muchachos que en septiembre y en pandilla muy numerosa partían desde Los Llanillos para ir a disfrutar de La Fiesta de Los Remedios en San Andrés, y que al regresar al otro día de la fiesta, tenían la costumbre de traer ramos de Madroños, una fruta que por esas fechas se produce en terrenos colindantes con el camino, como dato curioso recuerdo que cuando los jóvenes subían a las fiestas, llevaban los zapatos nuevos guardados en la talega o cualquier otro elemento, y caminaban con las alpargatas, o incluso descalzos, y se ponían los zapatos al llegar a los pueblos.

La distancia de ese camino es aproximadamente de cuatro kilómetros y tanto para subirlo como para bajarlo se suele tardar más o menos dos horas o un poco menos, según el vigor y la edad de los caminantes, y se acostumbraba que al llegar a
El Miradero, se daba en alta voz un grito de “Arriba” o “Abajo” según el sentido de la marcha, que era atendido por los familiares del caminante que ya sabían que caminaban con normalidad sin contratiempos.

Hoy ese hermoso camino, de singular belleza, y que está relativamente bien conservado, ya no se usa sino en plan turístico o de placer, especialmente por los jóvenes, pero sigue siendo un testimonio muy explicativo de cómo era la comunicación entre dos zonas tan importantes de la isla, y del buen servicio que ha prestado a lo largo de la historia. Siempre tengo una consideración, y hasta una admiración por aquellas bestias de carga, mulas, caballos y burros que cargados con enseres o productos agrícolas, era usadas a diario como transporte por un camino tan difícil, también estos animales prestaron una ayuda muy importante y fueron muy determinantes en la vida de nuestros antepasados, y siempre me ha admirado, el grado de conocimiento del trazado del camino por los vecinos, pues lo transitaban de noche, muchas veces sin nada para alumbrarse, es decir que aún en noches invernales con mucha oscuridad nunca dejaban de subir o bajar el camino, y se procuraba con frecuencia el acompañamiento de grupos o familiares que se ponían de acuerdo para hacer el recorrido, charlando y contando cuentos de la época.

Se nombraba a algunos vecinos del pueblo como muy rápidos para caminar, y con frecuencia eran ocupados para ir a buscar al médico a Valverde, cuando había enfermos graves, decían entonces que algunos subían El Risco en una hora, yo siempre he dudado que ello hubiese podido ser, pero así se contaba.

Para salir de El Golfo había otros caminos también importantes como El Risco de Tibataje, mayoritariamente usado por los vecinos de los pagos de Las Lapas, Los Mocanes, Guinea y Las Puntas, en sus desplazamiento a los pueblos del Norte a donde casi todos se mudaban, y también para ir a Valverde había quien prefería ir por allí, otro camino de cierta importancia era del de Las Naranjas o San Salvador, que partiendo desde El Golfo atravesaba el monte en sentido Sur, saliendo a La Cumbre por San Salvador, y que era mayoritariamente usado para ir hasta El Pinar.

Desde Sabinosa se sube también por un camino por sobre el pueblo para ir a los terrenos cultivados de El Cres y como continuación para visitar a El Santuario de La Virgen de Los Reyes.

Hay también otras veredas a atajos para entrar o salir de El Golfo, pero esos son de mucha menos importancia, y más bien han sido usados por pastores o personas
conocedoras de los montes, y lograban acortar distancias.

Hoy, nuestra isla cuenta con una hermosa red de carreteras que permiten el desplazamiento con mucha facilidad a todos los pueblos de la isla, destacando el Túnel de Los Roquillos, que ha cambiado totalmente el concepto de los desplazamientos en nuestra tierra, y que ha acercado El Golfo a los demás pueblos. Pero el camino de Jinama está bien conservado, y sigue siendo transitado por turistas que visitan nuestra
Isla, y además se sigue usando cada cuatro años durante Las Fiestas de La Bajada de La Virgen, para subir la sagrada imagen desde El Golfo a Jinama donde es entregada a San Andrés.

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