DESDE CONFUCIO, SIGLO VI ANTES DE CRISTO por María Elena Moreno

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Miremos atrás para dilucidar el futuro, eso lo dicen «todos y todas», lo entresacan de las frases ocurrentes de los más famosos hombres que urdieron la historia de nuestros países.
Dijo Confucio, que «los políticos debían controlar el ego», hoy llamada «Locura Hegemónica» y además le añadimos la codicia, por la que muchos terminan en «chirona». Hoy en día se puede ser político con buenos asesores, gente que quiera hacer el bien para el país y para sí mismos.
Existen también comentaristas y escritores que utilizan una jerigonza, a la cual hay que corregir, cuando no entienden ni patata de lo que se cuece en la cocina de la hospedería. Nada me hace más gracia que cuando desmenuzan la política, periodistas de tres al cuarto, que no se han sumergido en los orígenes. Otra cosa son los llamados maestros del análisis como mi admirado Francisco Pomares. Y si no sabes escribir de ideologías, partidos y otras historias, pues dedícate a balbucear palabras y a marear la perdiz con fino instinto del humor, ridiculizándolo todo para sacar la «olla podrida» del medioevo, que no por podrida, dejaba de ser suculenta.
Luego están los visionarios que me decían al oído, ¡Este/a se carga el partido! diez años antes de que ocurriera.
He tenido el placer de dormir junto a un mediúmnico hombre, al cual no se valoró lo suficiente en su corta pero fructuosa vida de profesional del periodismo.
Hoy he de decir que yo tenía razón cuando imaginé algo que se asemeja a la confusión de lenguas, como castigo de Dios en la Torre de Babel y que ahora ofrece el teatro más lamentable.
En estos días encontré una frase en el Diario de Avisos de Jacques Benigne Bossuet: «Donde ninguno manda, mandan todos y donde mandan todos, nadie manda, es el caos» y el caos ya ha llegado al mundo, a Europa y a España.
Las bufonadas están servidas.

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