LA BODA por Mª ELENA MORENO

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Estos días tienen aromas de bodas y primeras comuniones. Este fin de semana fui espectadora de la «boda del año»
Todo el mundo que dedica sus ratitos a los programas de entretenimiento, pasaron horas comentando los trajes, colores y estilos de los invitados que iban desfilando antes de entrar a la Catedral de Sevilla. Por supuesto que hablo de la boda de Sergio Ramos y Pilar Rubio. Todo el mundo opinó del traje de la novia. Yo estoy de acuerdo en que la novia se puede poner lo que le dé la gana pues siempre estará bien. A mi me costó definir la tonalidad de su traje que a nadie oí pronunciar, pues era de un color difuso de tela con pedrería y otros bordados, de un modisto/a oriental. Volviendo al color, yo lo definiría como un azul agua en día nublado, muy tenue, casi de platino irizado en «blues». Una tonalidad original, de novia que acude al altar con su madurez ratificada y con preciosa familia. Un peinado y complementos a tono con la novia, una bellísima presentadora de televisión.
Ella con su flamante jugador de fútbol apuesto y varonil donde los haya, y sus preciosos niños, eclipsó totalmente al completo firmamento de los que acudieron a la celebración. La boda, de diseño, original, preservada en su seguridad, espectacular, de varios tiempos, diversos escenarios y profusa gastronomía, muy divertida, no tuvo parangón.
A mí que no me gusta el fútbol ni las bodas, me dejó boquiabierta, sobre todo por la naturalidad e inteligencia de los contrayentes.
Todos los comentaristas fueron improcedentes, ñoños y carentes de todo sentido de la realidad.
Se atrevieron a analizarlo todo, ciertas momias acartonadas, histéricos del protagonismo, sosos reventados, envidiosos/sas con un viso de ridiculez y sobre todo imposibilitados para ver la originalidad, el arte y la armonía que como evento ceremonioso, era lo nunca visto, sin ser boda imperial, real o presidencial…
Yo me encontré a mi misma como una disfrutona del televisor, nada envidiosa como siempre y capaz de admirar, todo lo bueno de un acto solemne que me cautivó. Los guapos famosos y talentudos están ahí para hacernos disfrutar del mundo y alegrarnos el día y la vista. ¡Vivan los novios!

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