LA BÚSQUEDA DE LA ESPERANZA por CARLOS GAVILÁN

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LA BÚSQUEDAD DE LA ESPERANZA

Necesitamos alas como parte directa de la utopía, y la fe puede contribuir a salir de la inmediatez y la desesperanza, de la desesperación, y de la amargura por los acontecimientos penosos de la vida. No puedo vivir sin utopías, sin esperanza. La inmediatez si no sabemos regular ciertas cosas puede ser muy perjudicial. Por ejemplo, hablamos online, o por email, y ya tenemos la respuesta, en el aquí y el ahora; se está educando en la falta de educación en el tiempo de espera, en diferir en los objetivos, en la inteligencia emocional tan sustancial en esta modernidad abrumadora. Y de ahí la frustración por la falta de esperanza.

Cuáles son nuestras esperanzas como sociedad, la respuesta está en la actitud expectante del hombre que se aferra a la esperanza que se les propone, porque la esperanza nunca defrauda. Un hombre que se sitúa justamente en el terreno de la lucha y la defensa de la justicia como forma de dar culto a Dios, y lo verifica precisamente en la práctica del amor a los demás. Un hombre que expresa el amor a Dios en la Eucaristía, en comunión con Él y con los demás, y que al mismo tiempo manifiesta su presencia entre nosotros.

Un amor a Dios sin amor a los hombres es engañoso, «Estoy harto de vuestros sacrificios y de vuestras oraciones», dice Dios por boca de los profetas, «lo que yo quiero es misericordia y justicia” (Amós 5 21 27; Is 58 1 10)… más importante que el desarrollo de los ritos y las liturgias.

Debemos luchar por un mundo más justo y mejor y, pese a todo, no abandonemos los valores que conforman la esperanza. Es posible alcanzar una realidad mejor; que podamos llegar a una realidad donde no haya más pobreza ni injusticias.

La memoria del pasado como promesa del futuro, memoria que es manantial de la esperanza. El Papa Francisco nos recuerda la serena aceptación de la esperanza de Job, y en una de sus homilías de Santa Marta, nos habla de cómo Jesús mismo advirtió que “quien quiere conservar la propia vida, sin arriesgar y amparándose en la prudencia, la perderá”. Lo importante que es hacer memoria de la historia personal de cada uno, las pruebas sufridas…

La búsqueda de Dios que está más allá de las circunstancias, y que tiene la última palabra. A los que están buscando la esperanza, sujeten con fuerza esa esperanza, porque yo sé que Dios vive, y me está esperando en el paso del tiempo.

2 Comentarios

  1. Pasa que no está de moda confesarse creyente, es más cómodo, menos comprometido hablar solo de valores, educación, ética, civismo, pero desnudar la fe, eso es incómodo. Olvidamos las plegarias hasta que el mundo nos olvida, entonces,en las noches a solas con la adversidad, la culpa, el dolor o la pérdida, esbozamos una cruz entre la frente y el pecho, recordamos a una madre de rodillas hablando con el cielo y susurrando a ti Dios y Padre, sálvame contigo….seamos cuando menos..,,hijos!

    • Jesucristo dijo que si nos avergonzábamos de Él, Él también se avergonzaría de nosotros cuando estuviera con el Padre. Hace mucho tiempo que no siento vergüenza en decir que Jesús es el hijo de Dios vivo. Estoy totalmente de acuerdo con Ud. Dª Nieves, y por supuesto de Don Carlos Gavilán. Ahora me viene a la memoria la cantidad de personas que educaban cuando yo estudiaba en un colegio religioso y que no podían hablar por pudor sobre la manera de como Jesús las «había llamado». Yo pido que las personas no tengan reparo en contarlo. Debemos expandir nuestra Fe pues es la Fe la Esperanza y la Caridad lo que más puede cambiar la faz del mundo. Gracias por dar sus opiniones.

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