LA FIESTA DE LA VENDIMIA por DONACIO CEJAS PADRÓN

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CRÓNICAS PRETÉRITAS
Por Donacio Cejas Padrón

FIESTA DE LA VENDIMIA EN MERESE

Como todos los años, y también como culminación de Las Fiestas del Verano de Frontera, el pasado fin de semana se celebró en nuestro Valle La Fiesta de La Vendimia, a mi me parece que es la única fiesta que se celebra en nuestra isla en honor de una actividad agrícola como ha sido la recolección de la uva, y que llamamos vendimia, si ello fuera cierto, y creo que sí, es de agradecer a La Asociación de Vecinos de Merese el interés que han puesto para esta celebración, lo vienen haciendo desde muchos años atrás, y la verdad es que de la mano de su presidenta Anita, y de su equipo, y con la ayuda de todos los vecinos, cada año nos sorprenden con nuevas actividades, con eventos culturales y sociales, y están colocando a esta fiesta como una de las más concurridas.

Sirve de marco a esta festividad, la hermosa Plaza de Merese, en la cual hay instalado un lagar de madera antiguo, equipado con lo necesario, para ejecutar la vendimia al estilo tradicional, y las amplitud de la plaza permite la celebración de conferencias, presentaciones musicales, etc. Este año me gustaría destacar entre todos, la intervención de nuestro paisano Rafael Armas Benítez, reconocido enólogo de prestigio nacional, el cual disertó sobre la importancia que ha tenido la viña y el vino en nuestro Valle de El Golfo, la riqueza de variedades de uva, algunas únicas, así como la calidad que siempre han tenido los vinos de nuestra tierra.

Sin duda alguna, la viña y el vino, fue durante largo tiempo la actividad agrícola más importante de El Golfo, y posiblemente de nuestra isla, pues desde La Frontera y partes bajas se cultivaba, subiendo hasta las medianías, y tardíamente hasta la parte alta, que entonces se decía El Monte, las vendimias empezaban en mediados de Agosto y se prolongaban hasta finales de Septiembre e incluso principios de Octubre, y todo el transporte se hacía a lomos de bestias, burros y mulos mayoritariamente, y se acostumbraba la colaboración y ayuda mutuas entre vecinos, para poder recolectar todas las uvas del Valle. Se cuenta que en fechas pasadas, hubo años en que se produjeron aquí más de dos mil pipas de vino, el cual en su mayoría se exportaba por Punta Grande, y cuando los barcos dejaron de recalar en Las Puntas, se transportaba hasta Jinama o San Andrés en bestias, para desde allí llevarlo en camiones hasta El Puerto, años después a medida que la carretera hasta El Golfo avanzaba, se llevaba en bestias hasta su encuentro, como por ejemplo hasta Las Casetas, y después hasta El Parque, anotando que la carretera llegó a Artero en 1,942, y hasta La Plaza de La Iglesia en 1,950.

Es propicia la oportunidad para recordar a aquellas cuadrillas de cavadores de viña, especialmente de Merese, Tejeguate y Las Toscas, que reunidos en grupos , comenzaban a cavar viña desde principios de Diciembre, – parece que el propietario que primero empezaba era D. Eligio en la zona de Belgara- y después continuaba con la finca de D. Matías, con D. Benito González, con D. César, y así continuaban subiendo, terminando la temporada en las grandes fincas del monte, entre las cuales destacaba la de tío Mauro León, que producía entonces – años cincuenta del pasado siglo- cerca de 800 barriles de mosto, siendo necesario vendimiar varias veces, pues en los lagares no se podía procesar de una sola vez tanta cantidad de uvas.

Merece un reconocimiento y un recuerdo especial la finca de D Rafael Quintero en Merese, que también era de las mayores y mejor cuidada, anotando incluso que fue este viticultor, el primero que produjo vino tinto en El Hierro. Esa finca hoy propiedad de D Julio Fleitas marcaba la diferencia por la calidad de sus vino, y se le recuerda como persona de grandes virtudes.

Durante la fiesta hubo un reconocimiento muy especial para D. Julio Fleitas, tanto por su labor atendiendo su finca, como porque además tuvo otras actividades comerciales en su juventud, destacando entre ellas, la instalación en la vieja casa de sus padres, del primer cine de Frontera,
donde además, se celebraban bailes por las tardes una vez finalizadas las películas. Los jóvenes de mi
tiempo tenemos un obligado recuerdo de gratitud hacia D. Julio, por darnos la oportunidad durante los domingos de varios veranos y estar cerca de las chicas en aquellas tardes inolvidables de bailes, oyendo las cadenciosas canciones mejicanas que nos llegaban a lo más hondo, y cierto que allí, en aquel salón de cine-baile, se consolidaron muchos noviazgos que terminaron en matrimonio, entre ellos yo mismo y mi esposa, y todavía recordamos algunas de aquellas canciones que nos elevaban a las alturas.

Dios quiera, que tengamos salud para celebrar la Fiesta de La Vendimia del 2,020, eso esperamos.

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