VA DE ÁRBOLES por María Elena Moreno

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Era en mi juventud, plantaron a resultas de un proyecto de edificio comunal, seis árboles, eran de hoja parecida al Sauce llorón y la flor del color de las que nacen en los Flamboyanes, en su día yo no supe que clase de árboles eran, pero mi amor por las plantas me llevó a dedicarles mi tiempo, todavía con agua de obra y sin manguera, a base de cubos, los regué todos los días y comenzaron a crecer.
Una vez al año florecían, dejando en su copa un precioso manto de color rojo.
Yo vivía en un piso quinto y cuando me asomaba a la ventana disfrutaba del vivo color rojo anaranjado de sus inmensas copas y era muy feliz. Estuvieron alegrándome la existencia durante diez años. Cuando me marché de allí, sentí nostalgia.
Hace poco después de varias décadas, me he enterado que los han cortado de raíz, pues un «técnico» probablemente un «desexperto», dijo que `podían afectar a los cimientos del edificio. No sé si hubo una segunda opinión, no sé si al levantar los ladrillos de las enormes terrazas, no quisieron invertir en un parterre nuevo. Solo sé que ahora el edificio en cuestión, es un pequeño panal de abejas, feo, deslucido y sobretodo triste.
He asistido al derribo de árboles por una supuesta enfermedad de parásitos. Otras veces para iniciar una obra nueva sobre sus raíces.
Cada vez que esto ocurría, algo moría dentro de mi corazón, como cuando se quema el monte, cuyo eslogan es: «Cuando el monte se quema algo nuestro se quema».
Las rupturas sentimentales o las pérdidas de seres queridos duelen más y duran mucho tiempo, pero ver morir un árbol es algo muy parecido.
Por eso cuando talan árboles masivamente en el Amazonas o se queman miles de hectáreas de bosques por incendios fortuitos o provocados, se me quita eventualmente las ganas de vivir.
El hambre en el mundo, las guerras, el cambio climático, el desempleo, la indiferencia hacia los que sufren, la falta de profesionalidad de quienes tienen la educación y la sanidad en sus manos, (con muy honrosas excepciones) en suma, todo lo que nos atrasa o amenaza la vida del planeta, hace que irremediablemente a veces me pregunte: ¿Se puede asistir a todo este panorama y seguir siendo feliz?

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