MISIONES.-por Mª Elena Moreno

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Apenas tenía 6 años y oía continuamente las palabras misiones. ¿Que eran las misiones? -pregunté- Eramos muchas en la clase, no hizo falta la respuesta, la monja se refería a las limosnas para los niños que se morían de hambre en África. Ahora, hoy en el siglo XXI hay demasiadas Áfricas. Los medios de información, internet, la grandes autopistas mundiales nos conectan con una realidad sin completar. Oímos llamadas, vemos imágenes, pero todo parece lejano más allá de nuestro plato de comida. Todo el mundo está ocupado en llegar a fin de mes. No queremos ver, no queremos actuar, no hacemos sino opinar y protestar. Los encargados en el mundo de expandir la caridad, van llenos de oropeles, de egos descomunales y de inflada petulancia. Los de a pié estamos agobiados con nuestras desgracias e insuficiencias, nuestras y de nuestros prójimos.
Los que dejaron sus responsabilidades más directas para servir a Dios, parece que no lo están haciendo muy bien. Al dejar a un lado el amor hacia sus viejos, sus familiares enfermos de mente y cuerpo para ir de «misiones» no viven la tragedia de cerca. Hablan oro, pero se sientan en una mesa con mantel todos los días. Ya no hay mártires en Jesús, pero nadie se rasga las vestiduras en medio de la plaza para protestar por los pobres inocentes.
Las misiones están obsoletas. Todo el mundo quiere predicar en el desierto, precisamente para no tener respuestas y no romper la comodidad que representan los horarios de los rezos. ¡Que más quisieran los cabezas de familia, que andan como locos para cubrir las necesidades de los más pequeños, que disponer de unos minutos para rezar! Cuando éstos caen en la cama, duermen agotados y ya no sienten más dolor.
Seguimos respetando a los que bajo el disfraz de misioneros, por lo menos no hacen daño a nadie. Sabemos que hay héroes por ahí atendiendo todo tipo de huérfanos, la caridad existe, la entrega con amor existe, pero eso es anónimo, eso no se publicita. Esos son misioneros sin otra idea que practicar el AMOR en mayúsculas. Todo se renovará en la tierra cuando se aplaquen los egos, haya silencio y proliferen las verdaderas misiones. Cuando no se oiga nada ruido pero todos sepamos hablar con obras.

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