RETROCEDAMOS por Mª Elena Moreno

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No es que me ponga en un punto de vista retrógado, sino que me da escalofríos comprobar que todo es helicoidal y cíclico, así que he reflexionado en que hay que emprender el camino de la lentitud. Ralentizar la carrera loca de los placeres del ocio, glotonería, sustancias dopantes e idiotizantes, dejar atrás el bartolismo de los comics, los egos descomunales y volver a los ideales, la honestidad, la «normalidad entre comillas».
Recuerdo las crisis anteriores a ésta, cuando bajó el consumo de chacinas y las empresas de las carnes tratadas aumentaron la dosis de sal para conservar sus productos largo tiempo, otras siguieron apostando por la «calidad». Se estrujaron los sesos, para diseñar envases que por su efecto óptico no se notaba la disminución de productos en su interior. Otros bajaron su concentración, casi todos, decididamente aumentaron los conservantes y antioxidantes, porque con la recesión, la gente volvió a las huertas; se vendía poco y querían aumentar los días de vida de los productos alimenticios y retrasar su caducidad.
Si no existieran los controles sanitarios en los productos de primera necesidad, ya todos estaríamos fenecidos. El ser humano hace trampas para avanzar en su enriquecimiento sin escrúpulos. Se rumorea que el olor perfumado que están soltando los aceites en la sartén sabe a adulteración en general. Casi todas las marcas están apostando por crearnos problemas de cáncer y crisis reumatoideas.
Debemos retroceder, pues se le olvida a los constructores las zonas verdes que rodean a las viviendas. El arranque clandestino de árboles y el no respeto a los seres vivos.
Retrocedamos porque llegaremos a odiar la vida que nos espera. El exceso de azúcar, sal, aditivos conservantes y colorantes, el exceso de humo, el exceso de bebidas químicas, el consumo de tabaco y alcohol masivo, están favoreciendo las enfermedades, la agresividad, la picaresca, la falta de honestidad, de efectividad, la falta de espíritu colaborativo. Los placebos proliferan en los laboratorios, la competitividad desleal quiere cargarse la medicina natural, en fin que si no volvemos a la leche pura, las huertas ecológicas, los políticos honestos, y la capacidad de amar a nuestros semejantes, es mejor que venga un «meteorito» y ponga un poco de orden en la existencia del planeta azul. AHORA MÁS QUE NUNCA DEBEMOS PENSAR QUE RETROCEDER ES AVANZAR.

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