LA PESADILLA por Mª Elena Moreno

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Me desperté en medio del clamor de los pubs nocturnos y los ruidos de los perros cazadores, que aúllan desesperados en los pic up, a las 6 de la mañana, mientras los portadores de hurones y escopetas toman su café para iniciar su aventura.

En las noticias del día, seguían los virus pululando de pulmón en pulmón, tan corrosivos como los seres humanos que los alimentan, en las probetas de un país muy lejano de «cuyo nombre no me quiero acordar». Cuando me espabilé, salí a la farmacia de mi municipio, a comprar las medicinas de mi madre. Por el camino, en lugar de fijarme en el precioso horizonte de mi isla ensoñada, sucumbí a la depresión, que me incitaba a mirar al suelo. Horrorizada pude contar, por decenas, las colillas vaciadas por los ceniceros de los coches, que ya movían sus ruedas con resaca. Hirió mi sensibilidad ver las mascarillas desechables luciendo con su color azul cielo, tiradas sobre el pretil de las aceras.

Pude comprobar como la gente se enfunda en los tapabocas para evitar ser reconocidos a su paso, ya que no encuentran alegría para saludar, mejor evitar el contacto, algunos lo agradecen. No hay ganas ni interés por la comunicación. «A pequín paqué»

Las redes hablan de ataque a unos y a otros, hablan de accidentes de aviones, de mega explosiones destructivas y tóxicas, se refieren al hambre, a la depresión global, al manto oscuro y luciferiano, los cuales, unos definen como posible futuro. Las redes cantan y nombran a ricos insaciables que piden dinero para proyectos inútiles. Nos desconsuelan con las vacaciones lujosas, de los que aprovechan el tirón de su buena, aunque efímera suerte.

¡Mierda! Vacunas inseguras, pandemias multivirales de corta y pega, todo me entra como alfileres en las cuencas de los ojos y en las sienes deprimidas por el estrés.

El aire es gris, calimoso, apardelado y aplatanado. Las empresas dan sus coletazos como pueden. Se suspenden actos lúdicos y eventos culturales, en su lugar se organizan todo tipo de ridiculeces paliativas.

Las contradicciones han formado un inmenso manicomio, en donde dijeron digo, ahora dicen Diego, y una voz viral, apunta a la disposición de los planetas, de los extraterrestres y de los rituales y sacrificios negros, con víctimas inocentes, realizados por diferentes subnormales que han perdido la cordura, aunque sean personas VIP o lo hayan sido con anterioridad…

Hoy me desperté sudando en medio de la PESADILLA…

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