LAS 7 CARAS DE LOS VAMPIROS, por María Elena Moreno.

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Incluso la gente que va de santa y lo es, puede estar ejerciendo de vampiro sin saberlo.

Te mira con ojos bondadosos, te infunde confianza y te ha hecho mucho bien y te lo seguirá haciendo, pero cuando llega a la cita con su sonrisa franca, te clava la mirada y se queda callado. Espera que le cuentes tu vida, que lo amenices con el relato de tus ideas y proyectos. Cuando comienzas a cansarte y haces una pausa, te formula una pregunta y otra. Cuando la tarde llega a su fin, has entrado en el agotamiento. Un poco porque sólo has hablado tú, otro poco porque cuando le correspondía hablar al otro, no lo ha hecho. Sin embargo, tu monólogo lo ha entretenido, lo ha divertido…Pero te has quedado para acostarte.

El desequilibrado que hoy te quiere y mañana no y pasado sí, nuevamente. Ese te desgasta por dentro y por fuera y te suelta cuando tu ya no tienes otra alternativa que tomar fármacos.

El que te quiere mientras tú le das y le das y te abandonará parcialmente cuando te haya exprimido hasta la última gota.

Te desgasta el que habla atropelladamente y nunca te escucha y cuando lo hace, no espera a que concluyas ninguna frase, así hasta la desesperación.

Te chupa toda la energía aquel que te sonríe y te invita, para acto seguido enumerarte sin que lo parezca, todos tus defectos y tú como le notas un fondo diabólico y agresivo, no le puedes decir cuan repugnante se refleja ante tus ojos.

También te desgasta hasta el infinito el que aconseja y aconseja, sobre todo porque su vida es un auténtico caos..¡que risa!

El proteccionista que no te deja en paz, es mejor que se quede en su casa y le hable a las flores…

Cada día amo más mi soledad. Así recupero las energías.

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