DEL PRIMER MUNDO AL ÚLTIMO por Mª Elena Moreno

0
363

Siempre hay sorpresas en todas las culturas: Reportajes, visitas turísticas, medios de comunicación; nos informan sobre el comportamiento de la humanidad en todas las geografías. Desde la escuela, los profesores religiosos o nó, bien informados o nó, en las clases de historia y humanidades, les gustaba relatar y transmitir sus conocimientos acerca de otros países, como cambiaba el idioma, el folclore, la economía. Los temas más discutidos, el hambre en el mundo, las guerras étnicas – religiosas etc.

Luego en el momento en que tomas contacto real con el mundo, llega la comparación, la comprensión desde nuestra propia tribuna del intelecto. Experimenté cómo la gente que se llamaba «educada» le daba los mayores traspiés a la más mínima moralidad, gente que se llamaba buena, delante de mí, mostraron su lado más oscuro. En los más titulados y honoríficos apareció la codicia, en los más admirados, se mostró un ego monstruoso, en los más acaudalados, sobresalió una personalidad mezquina, en fin…

Este relato parte de la base de esclarecer la psicología de un niño o adolescente, que como una esponja y desde la ingenuidad, interpreta la comedia de la vida. Por supuesto sin pretender sobresalir en virtudes, puesto que en la pureza perdida, todos acumulamos defectos.

En el país del frío no era todo contención del temeperamento, en el país del calor no todo era fuego afectivo, en los continentes ricos no todo era generosidad, en el tercer mundo y en el cuerno del hambre no todo era pobreza de de espíritu.

Y andando y andando por la vida, volvemos a la pescadilla que se muerde la cola; el ser humano sorprende, asombra, y no es el lugar, no es la cultura, no es la civilización; es la persona la que brilla en un momento dado o siempre. Es la circunstancia la que influye, es el límite del caos lo que impulsa hacia lo bueno y lo malo. Somos humanos, y observar es necesario, juzgar sin conocimiento de causa es malo. No somos dioses, y aquí viene bien el refrán español de «En todas partes cuecen habas y en mi casa a calderadas»

Compartir
Artículo anteriorCELEBRACIÓN DE TORNEOS
Artículo siguienteUN EXPOSALDO POSITIVO

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here