«El chanco viejo…por Mª Elena Moreno

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Igual que lo impactante de la belleza es la intensidad, finura, más encanto, más armonía, más perfección. Yo encuentro fascinación en lo usado, lo viejo. Porque para mí, lo intenso es la vida que se lee en lo que lleva un objeto de utilidad y desgaste. Las personas con muchos años de experiencia, pueden expresar lo saludable de unas mentalidades, que lejos de mostrarse obsoletas, conllevan el atractivo de muchas horas de reflexión, evolución y movilidad. Pero las cosas, los objetos viejos, permanecerán de la misma forma, cuando quedan apalancados, en desuso. Un zapato viejo, si lo miras bien, te puede hacer recordar cada una de sus trayectorias, el día que te los pusistes para ir a un evento, la persona que miraba tus pies cuando cruzabas las piernas..Incluso cuando los tiras a la basura, puedes trasladar su historia a otros ojos, a otras miradas…Recuerdo una pintora, la cual usaba la alpargata perdida, y la situaba sobre en el charco de agua, lleno de color, reflejando destellos de la luz intensa del sol, y todo eso lo conseguía plasmándolo en su lienzo. El arte lo contempla todo, lo acoge todo…

Recuerdo a mi abuela y sus amigas, cuando en una tarde de visitas, comenzaban a hablar, y como siempre geniales, utilizaban el dicho: «Nunca falta un chanco viejo para un pie podrido.» Ellas utilizaban la filosofía de la fealdad, sin darse cuenta de que estaban creando belleza. Te imaginabas esa pareja de desadaptados y rechazados por una sociedad cruel, cuando de repente el azar, reunía dos individuos llenos de handicaps que de pronto se juntaban, consiguiendo el milagro del tandem perfecto.

Por mi parte, quisiera ser como esos chancos viejos, que se usaron diariamente, haciendo que se desgastaran sus suelas en interminables caminatas. Chancos que vivieron primeras, segundas y terceras vidas, porque la calidad de sus materiales lo aguantaron. Y no pudiendo hacer un homenaje al chanco viejo, lo traslado aquí, como testimonio de poder comparar su trasiego con el derroche de mis propias energías, en el uso, en la trayectoria, de traslados hacia la misión cumplida, el recado útil, el viaje oportuno, las salidas románticas en la naturaleza, los paseos en la noche…

Y porque nó desear que mis pies se calcen un chanco, incluso cuando mis imperfecciones realicen el binomio perfecto, aunque mi pié no consiga estar podrido ¡de momento!…

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