CON GAFAS DE AUMENTO por María Elena Moreno.

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Hemos tenido ocasión de ponernos las gafas de aumento. Dichas gafas actúan como una lupa, pero no serían efectivas sin un entrenamiento de la visión, de la efectividad y frecuente ejercicio de esa faceta que alojada en nuestro cerebro, actúa como un ordenador, almacenando muchas secuencias de imágenes que arrojan luego una información, y un diagnóstico de lo que ocurre a nuestro alrededor.

Hemos dirigido la gafa de aumento hacia los envases que contienen productos, para el consumidor que se encamina a diario a las tiendas de víveres y a los supermercados, que son los que mayoritariamente adquieren todo tipo de alimentos congelados y envasados así como los zotales, antigrasas, y otros que se destinan a la limpieza en los hogares.

Todos los expertos que estudian este tipo de envoltorios, manejan un montón de ideas, para no subir los precios ante una sociedad mermada por continuas crisis, y así que no seamos capaces de advertir, cómo el producto que necesitamos, tiene cada vez menos cantidad por el mismo precio. Aceites, leche, jabones líquidos y otros productos de limpieza, han reducido imperceptiblemente la geometría cúbica de sus envases de manera que no advertimos su empequeñecimiento, pero que en esas empresas, supone ahorrar producto sin aumentar el precio, debido a la magnitud de elaboración en miles y miles de unidades, ganan al venderlos con menos capacidad. Reducen el volumen con huecos que hacen de asas, para meter la mano en las botellas, cambios estéticos y rebaja de la calidad del producto, haciendo que el consumidor tenga que luchar contra la estafa soterrada, que ataca directamente a sus bolsillos.

Salan exajeradamente los productos nutricionales y así consiguen que duren más tiempo, alargando con ello la fecha de caducidad. Les adicionan productos peligrosos, argumentando que en dosis tan bajas no hacen daño en el consumo humano, con una desfachatez espantosa le inyectan agua a los congelados. Donde una dosis de detergente lavaba cinco kilos de ropa, ahora tienes que echar toda la botella, etc…

¿Cual será el siguiente paso, cuando no puedan reducir más, la ausencia del producto?

Para los que dedicamos el salario en la compra de artículos de primera necesidad, de lo más perentorio en el hogar, se nos saltan las lágrimas, cuando pensamos que todos los productos a granel de marcas blancas, o los que poseen un nombre de prestigio, en todos ellos perderemos calidad o cantidad. Eso en el mejor de los casos, si conseguimos lo que estamos buscando y no escaseamos de ellos, como podrá preeverse que sucederá en el futuro.

Así que los problemas no son sólo energéticos, son tambien de programas económicos que convierten cada día en más vulnerable al ser humano de a pie, que unido a la destrucción de los ecosistemas, y a la degradación de los frutos del mar y de la tierra, por el uso y vertido de sustancias químicas, se ve amenazado, sin derecho alguno a poder revertir este cúmulo de actos, que de manera disimulada, atentan con lo más importante que tenemos, la nutrición y la salud.

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