EL MUNICIPIO DE FRONTERA, UN EJEMPLO

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CRÓNICAS PRETÉRITAS

Por Donacio Cejas Padrón

EL MUNICIPIO DE FRONTERA EJEMPLO DE CREACIÓN DE RIQUEZA Y DE PROGRESO SOCIAL, AGRICOLA Y COMERCIAL PRODUCTO DEL TRABAJO CONSTANTE DE SUS VECINOS.

Nuestro amado Municipio de Frontera está creciendo a un ritmo muy acelerado, y dentro de no muy largo tiempo volverá a acercar su población a los cinco mil habitantes. Desde la ventana de mi casa contemplo cada mañana, a primeras horas la cola de vehículos a repostar combustible en La Gasolinera, para luego seguir a sus labores en fincas y otras ocupaciones comerciales, y lo que más me agrada es observar que una nueva generación de jóvenes ha tomado el relevo de sus padres, y son ellos los que le están dando ese impulso vigoroso a la zona de nuestro querer.

Se está acrecentando a pasos agigantados la superficie de cultivos por todo El Valle de El Golfo, nuevas finca se ponen en explotación, especialmente de frutos tropicales como piña, plátanos, mangos, naranjas y algunos más, y muy recientemente se están plantando bastantes huertas de aguacates, llamados ahora el oro verde de la agricultura.

Cada día potentes camiones bajan de la cumbre su carga de tierra, y la pinocha para el abono de las fincas, sencillamente es una gran satisfacción observar el prometedor futuro que le espera a Frontera y que ya hace tiempo es una realidad palpable para cualquier observador.

Siempre fue El Valle de El Golfo en tiempos pasados una zona gran exportadora de productos agrícolas, sobre todo, vino, queso, higos pasados y duraznos, hasta 1,933 por Punta Grande y después subidos en mulas hasta Jinama y San Andrés para luego ser transportados en camiones hasta El Puerto, hasta que en 1,950 la carretera llegó a todos los pagos de El Golfo, y ya había camiones que hacían el trabajo. El Golfo llegó a exportar 2,500 pipas de vino en las primeras décadas del pasado siglo. Cuando en 1,912 hubo la necesidad de crear el segundo Ayuntamiento por imperativo legal, se consideró El Golfo el sitio más indicado para su asiento, por razones de riqueza y por lo tanto de medios económicos para poder mantener el nuevo Ayuntamiento, así como por niveles de población, La comarca la componían como ahora, los pagos de Las Puntas, Guinea, Los Mocanes, Las Lapas, El Lunchón, La Carrera, Los Corchos, La Plaza, El Hoyo, La Laguna, Belgara Baja, Belgara Alta, Tigaday (compuesto por La Ladera,

Mal Nombre, y Las Toscas), Merese, Tejeguate, Los Llanillos, El Chijo y Sabinosa, y todo ellos sumaban 1,860 vecinos, mientras que El Pinar y Las Casas contaban con un censo de 1,060 vecinos, 800 en Taibique y 260 en Las Casas.

En la actualidad, el censo escolar de niños en Frontera se aproxima a quinientos entre Primaria y Secundaria, y da gusto ver cada mañana a tantas madres y padres todos bien vestidos llevando sus niños a sus centros escolares, esos niños son el futuro de nuestro pueblo.

Frontera se ha repuesto adecuadamente de la segregación de una parte de su municipio, y la verdad es que pareciera que quien realmente se benefició de esa circunstancia fue

precisamente Frontera, pues se libró de la pesada carga que le costaba el mantenimiento de la zona Sur de su territorio, por ello nunca se opuso a la iniciativa presentada con tanta ilusión y ahínco por los vecinos de El Pinar, y adoptó aquellos dichos tan conocidos…Si no me quieres, vete. O en tono campesino, si te quieres dir, dite, o aquel igualmente conocido…A enemigo que huye, puente de plata.

Hoy, nuestro municipio vigorosamente fortalecido, con una población creciente, con empresas agrícolas que son modelo en Canarias, no echa en falta para nada a su antes Zona Sur, en estos últimos catorce años, su riqueza se ha incrementado muy notablemente, mientras que en la zona de El Pinar, empiezan a notarse signos de frustración y desengaño, se están marchitando las flores de progreso y bienestar que la tan deseada segregación parecía prometer y poner en manos de los vecinos de El Pinar, pues su esperado desarrollo no se ha producido ni aparenta ocurrir en los próximos años, secas la mayoría de sus higueras, abandonados sus almendreros, y carente de plantaciones de hortalizas y frutales, pudiera decirse que El Pinar no produce ya ni el perejil que necesitan sus amas de casa para elaborar sus mojos.

En la vida de los pueblos hay dos factores que marcan su vivir diario, la parte administrativa y funcional, y la suficiencia económica, ambas son necesariamente complementarias, y ninguna de ella puede funcionar por si sola, eso aparenta ser lo que ha pasado en El Pinar, que a la segunda parte, la de suficiencia económica no se le tomó en cuenta suficientemente, y ahora está llegando la cruda realidad, y éste pueblo está ahora dotado de su Ayuntamiento, pero mucho más pobre que en 2,007, y ahora no le pueden echar la culpa de sus males a Frontera.

El tan deseado desarrollo del Sur, no es un fruto que viene de El Cielo, y para lograrlo hubo que haberse trabajado e invertido grandes cantidades de dinero y esfuerzo, como hicimos en Frontera, y los vecinos de El Pinar, emigrantes o no, muy poco han invertido

en su pueblo, por lo tanto se quedaron a la cola del desarrollo insular, y seguramente hubiese sido más inteligente haber encontrado otra fórmula mancomunada de funcionamiento entre Frontera y El Pinar, por un tiempo, que permitiera el desarrollo progresivo del nuevo municipio, pero, al contrario, se optó por el rompimiento violento y total, y ello pareciera que está pasando factura a la Zona Sur segregada.

Así sucedió en Murcia, hace unas décadas de años, cuando el pueblo de Santomera, uno de los que formaban el municipio capitalino, quiso y logró segregarse del mismo, llevados por los sentimientos y sus corazones, pero por la misma causa que le pudiera estar sucediendo a El Pinar, – La insuficiencia económica- hubo que volver a reintegrarse al Ayuntamiento de Murcia, y después poco a poco fue consolidando sus estructuras económicas, y unos años más tarde ya se pudo segregar con éxito.

Felicito de todo corazón a nuestros vecinos de Frontera, que día a día se levantan de sus camas ilusionados para seguir haciendo más grande a nuestro pueblo de Frontera, y felicito a nuestra Cooperativa del Campo de Frontera, que con el buen hacer de su presidente mi querido amigo Miguel Angel, y su Junta Directiva llevan adelante el barco de nuestro desarrollo local, colocando en los mercados capitalinos a precios razonables, los productos que los vecinos llevamos cada semana a sus instalaciones.

Cuando en La Autopista del Sur de Tenerife, y en el Puerto de Los Cristianos, veo transitar los enormes camiones de nuestro pueblo, transportando frutas diversas, producto del esfuerzo del trabajo de los vecinos de nuestro pueblo, siento el inmenso orgullo de ser herreño y vecino de Frontera y socio de nuestro Cooperativa, así sienten los verdaderos patriotas.

Que Dios siga ayudando a nuestro pueblo en su camino hacia el progreso merecido.

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