CRÓNICAS PRETÉRITAS

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CRÓNICAS PRÉRITAS

Por Donacio Cejas Padrón

TERMINA EL AÑO 2.021, A CASA POR NAVIDAD

En un par de semanas finalizará el año 2.021 que Dios nos ha permitido vivir, durante él ha habido importantes acontecimientos en el mundo que serán recordados en los tiempos venideros, respecto de Canarias, sin duda El Volcán de La Palma marcará la historia por muchos años, pues ésta querida isla se ha visto sometida a un acontecimiento natural de destrucción de cultivos y viviendas de grandes dimensiones. De ahora en adelante la vida de los palmeros, especialmente los residentes en El Valle de Aridane ha de ser muy diferente, bastantes de ellos han perdido el trabajo de muchos años, incluso de lo que hicieron sus abuelos y sus padres, enormes y preciosas plantaciones de plátanos, aguacates, naranjas, viña etc. han sido destruídas en apenas semanas, además de los numerosos inmuebles y edificios, de reciente construcción y otros ya centenarios y emblemáticos como colegios, iglesias, cementerios, etc.

El ser humano, por naturaleza o por la ayuda de Dios, posee una fuerza espiritual profunda y misteriosa que lo ayuda a sobreponerse de las más dolorosas situaciones, y lo invita a levantarse de nuevo y luchar por recuperar lo perdido, eso lo estamos apreciando en la gente palmera, que aún sin haberse terminado la acción destructiva del volcán, ya está pensando en la reconstrucción y en la recuperación de su ritmo de vida. Se espera también que desde los organismos oficiales- que para eso están- se acuda de manera puntual y solidaria con la gente palmera para ayudarles en la titánica lucha que les espera. Al mismo tiempo se aprecia la solidaridad que desde distintos lugares de nuestra patria se le está tributando a los palmeros. Dios quiera que pronto termine esta pesadilla y puedan empezar a reconstruir sus vidas.

Al finalizar el año viene La Navidad, tiempo de festejos y reencuentros familiares, fechas en que los que se encuentran lejos de su tierra procuran acercarse al calor familiar de sus seres queridos, en nuestro caso, esperamos con ansiedad la venida de nuestro hijo Donacio, que residente en Londres por razones de su trabajo, sueña tanto en Agosto como en Navidad en pasar unos días junto a sus padres, su abuela, sus hermanos y primos, sus amigos de la infancia, y disfrutar del clima de Canarias, que le permite incluso ir a la playa y tomarse sus ratos de sol. Quienes hemos sido emigrantes, sabemos mucho de ello, de nostalgias y ausencias, y por eso esperamos con ansiedad la venida de nuestro hijo, como tantas y tantas familias.

En nuestra isla, la Nochebuena se celebraba con gran solemnidad en los tiempos de mi niñez, los actos y acontecimientos tenían un gran sentido religioso, que empezaban con las Misas de Luz en las madrugadas, Las parrandas cantando villancicos de visita por las casas del pueblo, la construcción del Portal, que llevaba varias semanas de trabajo del sacerdote, los maestros, y los niños y colaboradores, buscando por el campo materiales apropiados para el gran adorno navideño, incluso haciendo pequeñas plantaciones de trigo y otros cereales en macetas para darle un ambiente muy especial al artístico portal o nacimiento del Niño Dios, que era contemplado con admiración por los vecinos y muy especialmente por nosotros los niños. En La Plaza se instalaban algunos ventorrillos y tómbolas, ofreciendo dulces, naranjas y otras delicateces, además de carne de carnero y de chivo para acompañar a los vasos del vino nuevo, todo ello acompañado de grupos cantando villancicos y música canaria amenizada por los buenos tocadores que siempre hubo en nuestro pueblo.

No me puedo olvidar ahora de la tan nombrada Pandemia, que se resiste a abandonarnos, y que en todo el mundo ha venido a demostrar que la capacidad del hombre para dominar la naturaleza, no era tan completa como se pensaba, aunque gracias a Dios y a tantos científicos, hoy las vacunas y otros medios de protección están aminorando los estragos que esta pandemia ha producido en todo el mundo.

En estas fechas tan especiales, pienso también en nuestros paisanos canarios residentes en Venezuela, que privados ya de la alegría de sus viajes a Canarias, sufren junto a los venezolanos los rigores de un régimen político tan cruel y severo, que ha llevado a millones de sus nacionales a tomar el siempre doloroso camino de la emigración, para huir de la miseria que hoy se vive en Venezuela.

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