DOÑA ARABIA FEBLES HERNÁNDEZ, por María Elena Moreno.

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Doña Arabia Febles Hernández, es una herreña que saborea su isla, su municipio y su vida, con el romanticismo del que ama su entorno por completo. Su casa, camino de la Iglesia y el emblemático Campanario, es solariega y tiene una terraza llena de flores, donde ella se sienta a descansar, después de hacer sus tareas de ama de casa. Buena cocinera, siempre está dispuesta a darte recetas y a relatarte cosas de antaño.

En la fachada de su casa está la Virgen de Guadalupe, en una vitrina pequeña, incrustada en la pared, y enfrente en un recodo de la carretera, existe un caldero de aluminio sobre tres teniques o piedras, que sirven para hacer el fuego con una leña seca, formando un fogón como se cocinaba antes; está sujeto con peso y cable, para que no se lo lleve el viento. Y frecuentemente los turistas pasan por allí y preguntan, o se quedan mirando para saber la historia del caldero, que se encuentra bajo un techo de piedra natural. Yo cuando lo ví, enseguida supe que posiblemente, hubiera sido idea de Dª Arabia, como así lo he constatado.

El que baja caminando, al lado de su casa, suele pararse a saludarla a ella y a su marido pues todos los conocen, siendo su marido famoso, por la calidad de sus vinos artesanales.

Gracias a Dª Arabia, supimos lo que era el «Arrope» o mermelada, cuyo contenido es lo que queda de la uva después de la vendimia en el lagar, después de hervida y concentrada, un verdadero tónico antianémico para toda la familia en la cocina tradicional de los cultivadores de vino, en El Valle del Golfo.

Dª Arabia, siempre se ha prestado a colaborar en estos medios en fechas muy señaladas y en distintos programas, como la Navidad, aportando recetas, costumbres y contando como ha sido su vida, donde para ella todo tiene importancia, todo representa un recuerdo, un testimonio de la vida de sus antepasados entre viñedos, la agricultura y los trabajos en el entorno rural, dentro y fuera de la isla. Era muy apreciada por Leoncio Morales y una imprescindible en las entrevistas en Radio Garoé.

A pesar de la vida y sus avatares, Dª Arabia nunca pierde el ánimo, la fortalza y la alegría. Todo un ejemplo para las nuevas generaciones. Tampoco ha perdido sus reflejos y su memoria, la cual nos puede descubrir muchas historias, relatos y testimonios.

Me comentaba la otra tarde en su terraza jardín, que pose los mismos apellidos que su marido. Él se llama Quime Febles Hernández, pero los árboles genealógicos de cada uno, son de diferentes troncos. Esto es sólo una curiosa casualidad.

Pero Don Quime tiene mucho que contarnos en un próximo capítulo.

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