Fiesta intercultural

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CRÓNICAS PRETÉRITAS

Por Donacio Cejas Padrón

JORNADA INTERCULTURAL EN LA PLAZA DE TIGADAY

La integración de los inmigrantes en nuestro pueblo, es una consecuencia natural de la situación actual, es una muestra de generosidad y comprensión para tantas familias venidas de otras tierras, que llegan buscando una vida mejor donde desarrollarse y sacar adelante a sus hijos, en armonía con la tierra que los está acogiendo.

Es la otra cara de la moneda la que se está viviendo en la actualidad, es un camino en sentido contrario al que nosotros y tantos canarios y herreños en particular, transitamos en nuestros años mozos. Los tiempos de la historia van produciendo cambios y situaciones diferentes a las que se esperaban, y ahora los países que antaño eran receptores de emigrantes, contemplan con dolor, la partida de muchos de sus nacionales hacia otras zonas del mundo. Nuestro pueblo de Frontera en particular es un vivo ejemplo de lo que está sucediendo, centenares de inmigrantes latinos, rumanos, africanos, etc, van asentándose entre nosotros y van aumentando el censo de vecinos, integrándose en las labores de trabajo, sus niños formando parte de la población escolar en distintos niveles, y en suma creándose una nueva sociedad multirracial que le da riqueza social y económica a nuestro Valle de El Golfo.

Conozco a muchos inmigrantes, especialmente latinos, que llevan varios años viviendo en Frontera, y que sus hijos ya son profesionales universitarios, como es el caso de mi amigo Eloy, ecuatoriano de procedencia, y que ya dos de sus hijas culminaron sus estudios universitarios y se han incorporado al mundo del trabajo, lo cual es una riqueza para nuestro pueblo.

Admiro mucho en particular a un matrimonio de rumanos, muy religiosos ellos, Damian y Adriana, excelentes vecinos y amigos, emprendedores esforzados, que merced a su sacrificio ya han ido adquiriendo sus propias fincas así como su casa de vivienda, y que también sus hijos ya mayores, formados en nuestros centros escolares ya están trabajando y por lo tanto insertados en el mundo laboral.

También mi amigo Víctor Daza, peruano de procedencia, aunque ya nacionalizado español, que ha traído recientemente desde Peru a su hijita Rebeca, para que continúe sus estudios en Frontera y se sume al entramado social y humano de nuestro pueblo.

Por eso me complace enormemente La Jornada Intercultural celebrada ayer en La Plaza de Tigaday, en la que hubo unas horas de convivencia entre los inmigrantes con nuestros vecinos, degustación de platos típicos de distintos países, muestras del folklore latino y en suma una jornada que sin duda contribuirá a la mejor integración de los colectivos que habitan en Frontera.

Los pueblos que se hacen grandes son los que se nutren con personas venidas de otras tierras, y que aportan sus experiencias sociales, sus hábitos de trabajo, sus formas de vida, sus rasgos culturales, y los aportan a su patria de adopción para darle más riqueza social y humana. Los canarios sabemos mucho de eso, pues varias generaciones que nos precedieron, y nosotros mismos, también aportamos muchas de nuestras experiencias a los países que nos acogieron, se debe recordar por ejemplo que solamente en Venezuela funcionan mas de treinta centros sociales canarios por toda la geografía venezolana, desde Los Andes hasta las riberas del Orinoco, y lo mismo hicieron los gallegos con sus Hermandades, los asturianos, los italianos, los portugueses, los árabes etc. La Hermandad Gallega de Caracas contaba con más de veinte mil socios, y también El Hogar Canario en El Paraíso es un referente social y cultural de la ciudad. En unas décadas de años atrás, se decía que había más canarios en Caracas que en muchos pueblos de nuestras islas, allí hubo un gran equipo de fútbol profesional de la liga nacional El Canarias, y en varias iglesias se veneran imágenes religiosas llevadas de aquí como la de Los Reyes, Candelaria y otras, también en nuestra Iglesia de Candelaria en Frontera se le rinde culto a La Virgen de Coromoto Patrona de Venezuela, y todos los años le celebramos su fiesta, y en La Ermita de Jinama también se venera a La Caridad del Cobre Patrona de Cuba, y todos los años se le celebra su fiesta, en este caso con una procesión hasta San Andrés.

Nos complace por lo tanto acoger con afecto y cariño a ese colectivo de extranjeros que contribuye sin duda de forma muy determinante al progreso humano, social y económico de nuestro querido Valle de El Golfo.

En general los inmigrantes son bien acogidos, por todos nuestros vecinos, y en particular me atrevo a felicitar y agradecerle sus inquietudes a la familia de Pedro Castañeda, su hija, su yerno, excelente cantante y gran colaborador de la parroquia, para ellos y haciéndolo en nombre de todos los vecinos de Frontera, nuestra gratitud más sincera.

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