VENEZUELA EN EL RECUERDO…

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CRÓNICAS PRETÉRITAS

Por Donacio Cejas Padrón

VENEZUELA EN EL RECUERDO, EN EL CORAZÓN

Me ha llegado a mi teléfono, una foto de nuestro estimado paisano José Francisco Armas, enviada desde Venezuela, donde aparece él, acompañado de un grupo de herreños de Isora, seguramente tomada en algún Centro Social Canario. José Francisco que ocupa un alto cargo diplomático en Venezuela relacionado con la protección en aquel país de los españoles residentes allí, merece un reconocimiento por parte de nosotros, pues sabemos sus constantes desvelos para atender en todo cuanto puede a cuantos españoles acuden a su oficina en busca de ayuda y protección. Me consta que recorre el país con bastante frecuencia, para dar el aliento necesario y la ayuda económica a tantos y tantos españoles y canarios que no lograron el ansiado regreso a nuestra patria, y hoy en su mayoría con edades avanzadas se han tenido que resignar a la permanencia seguramente definitiva en aquel recordado país que tanto queremos y recordamos.

Lo mismo sucedió en Cuba y Argentina en décadas anteriores, y hoy ya son parte significativa de la sociedad de aquellos países, allí fundaron sus familias, y ahora sienten también el regocijo de haber contribuido con su trabajo y dedicación honrada y trabajadora al desarrollo de sus patrias de adopción.

En el caso de Venezuela, que acogió a miles y miles de canarios, en su mayoría por unas u otras razones, poco a poco fueron regresando a nuestras islas con sus familias, a reinsertarse en la sociedad canaria, entre esos afortunados me encuentro yo, que siempre quise interpretar mi estancia en Venezuela como un episodio pasajero, pues por sobre todo, tanto mi esposa como yo, teníamos como ilusión más acariciada el regreso a nuestra añorada patria inmortal y milenaria, pero hubo también una parte muy importante de canarios y herreños que por distintas causas familiares o laborales, no alcanzaron la meta del regreso, y decidieron quedarse definitivamente allí, junto a sus hijos, nietos y familiares. Esa foto que adjunto a mi modesta crónica, de un grupo de isoranos, ya todos mayores residentes en Venezuela, pudieran representar el símbolo de esos isleños que han pasado a formar parte de la sociedad venezolana y seguramente allí consumirán lo que les resta de vida, si bien nunca dejarán de acordarse de su querido pueblo de Isora, que un día abandonaron y al que soñaban volver lo más pronto posible, pues el emigrante al partir, ya lleva impresa en la mente y en el corazón la imagen del regreso triunfal, algo que no siempre se cumplió.

Sirva esta modesta crónica dedicada a esos isoranos que aparecen en la foto, y a tantos y tantos, que habitan por toda la geografía venezolana, como un reconocimiento a su esforzada vida en Venezuela, y que con su ejemplo han enriquecido también a su nueva patria.

Al mismo tiempo le dedico a José Francisco, en nombre mío y de todos cuantos sabemos de sus desvelos para ayudar a nuestros paisanos, el reconocimiento muy merecido por su impagable labor en beneficio de los españoles y canarios que se quedaron por allá.

Jose Francisco es un privilegiado, pues ha tenido la suerte de que el destino le haya permitido tener la oportunidad de ayudar a sus queridos paisanos, algo que lo ha enriquecido espiritualmente, y le habrá permitido tomar conciencia de lo que significa el doloroso parto de la emigración y de sus consecuencias.

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