EL REY CARLOS III, por María Elena Moreno.

0
113

No quiero analizar a su majestad, ni a su vida, ni a su entorno. Tan sólo quiero comentar el hecho, de que este personaje, ha sabido fabricarse una vida, al margen de su tardío acceso al trono. Ha construido su vida sabiendo ser auténtico. Me gusta cuando está uniformado con sus galones, cuando se pone el traje de lana escocesa, su mirada paciente y su actitud esperanzada. Sereno, de voz viril, amplia cultura, amigo de las tradiciones y defensor de la preservación de la naturaleza, ha conquistado mi curiosidad y podría dedicarle unos momentos para oír algo de su conversación. Como persona, y al margen de todo error, muy común en los seres humanos, ha encontrado un hogar para su alma, aquí en la tierra. Siempre acompañado de su media naranja, parece ser uno de los pocos terráqueos que ha dado en el clavo. Es feliz hablando con Camila, con su compañera, alguien que debe haber estado a su altura, e incluso más. El Rey Carlos III se ha encontrado siempre con la tarea hecha. Puede seguir el gran ejemplo de su progenitora. Amigo de profundizar en el bello entorno que le rodea, dedicado a la lectura rápida, luce regio y altivo, sabiendo el papel que juega sin titubear. Siempre correcto, su comportamiento es relajado, seguro y sobre todo ama y es amado.

Después del altercado con las plumas reales, ha reído cuando una súbdita le ha regalado un bolígrafo para «por si acaso» se le encasquilla su propia estilográfica. Puede que tenga que fluidificar su sangre, cuidar su artritis y suplir con ayuda de su personal de asistencia, una edad avanzada, en donde va fallando la agilidad, y se pierde tiempo paliando las consecuencias del paso de los años.

Ha logrado enamorarse de verdad, ha elegido bien para encontrarse a sí mismo, día a día, y ahora el mundo está a sus pies. Posee la dignidad de los que saben lo que quieren, para estar cálido en sus distancias cortas. Es la parte viva y emblemática de un Reino Unido, repleto de aventuras, historias, sabor y autenticidad en la hegemonía ante el mundo.

¡Que tenga su majestad un feliz reinado!

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here