Fallecimiento de un herreño ejemplar

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CRÓNICAS PRETÉRITAS

Por Donacio Cejas Padron

HA FALLECIDO D. MATÍAS DÍAZ PADRÓN, UN HERREÑO UNIVERSAL

Reciente todavía la visita a nuestra isla de D. Matías Díaz Padrón, nada hacía presagiar que su salud le fallaría en poco tiempo, y hoy hemos sabido la noticia de su fallecimiento.

Mi relación con D. Matías viene de muchos años atrás, alla por los años cincuenta del pasado siglo, cuando en los veranos frecuentaba nuestro pueblo, que también era el suyo, y se hospedaba en La Pensión de D. Juan Febles en El Hoyo, a muy pocos metros de la casa de mi abuelo Francisco, que había sido de su abuelo D. Ricardo Díaz, y que éste se la vendió al mío D. Francisco Padrón Reboso el año mil novecientos veinticuatro, junto con La Finca de El Jaral y la de La Montaña, seguramente unas de las mejores propiedades rústicas del Valle de El Golfo. D. Matías venía los veranos a Frontera para recordar los años de su niñez, junto a su padre D. Matías, pues unos años después de su abuelo Ricardo haber vendido esas emblemáticas propiedades para trasladarse a Las Palmas, volvió a vivir temporadas en Frontera muy cerca de Las Lapas, creo que donde dicen La Pagarrona donde conservaba otra finca y casa de vivienda, si bien creo que eso sucedió por poco tiempo, pues terminó D. Ricardo por vender todo y radicarse definitivamente en Las Palmas. D. Matías no llegó a vivir en la casa de El Hoyo, pero si la contemplaba con mucha nostalgia pues sabía que había sido la casa donde se crió su padre D. Matias junto a sus padres y hermanos.

También su padre venía algunos veranos a Frontera, e igualmente se hospedaba en La Pensión de D. Juan Febles, lo recuerdo en largas conversación con mi abuelo, e incluso una vez le pidió a éste que le permitiera subir a la parte alta de la casa, y recuerdo sus lágrimas de pena al contemplar las habitaciones donde transcurrieron sus años de niñez y juventud.

D. Matías Díaz Padrón, vivió en La Pagarrona más o menos hasta los doce años, y parece que ya tenía grandes cualidades para el arte de la pintura, pues no sé por invitación de quien, pintó un hermoso mural en el costado Oeste del Casino de Belgara,

que cubría todo el lateral, recuerdo sus colores muy vivos y me parece que representaba algo del Dios Morfeo saliendo del agua – no estoy seguro- Ese mural se mantuvo en muy buen estado, hasta que hace pocos años, alguien decidió pintar la pared y por lo tanto anular aquella obra de arte singular, que hoy tendría inmenso valor, ignoro si técnicamente habría posibilidad de rescatarla, siempre nuestro pueblo ha sido buen aficionado a la destrucción de elementos patrimoniales muy valederos.

Pasados unos años de su marcha de aquí, D. Matías volvía como ya he dicho a pasar el mes de Agosto en nuestro pueblo, que es cuando yo le conocí, pues se integraba muy bien con la juventud del pueblo, incluso participó en una velada cultural en el mismo Casino de Belgara Alta (donde aún estaba el mural) junto al Juez D. Jacinto Borges, y algunas otras personas, entre las que creo recordar a una joven de Los Llanillos, hija del Capitán Zamora, Licenciada en Filosofía, – no recuerdo su nombre- lo mismo que D. Matías que ya para esa fecha creo que había terminado su carrera de Letras en La Universidad de La Laguna, recuerdo que la velada se llamó algo así como “Ora y Trabaja”, y parece que tenía un hondo contenido social, que fue desarrollado por los ponentes con gran lucimiento.

A mi regreso de Venezuela, muchos años después, me comentó mi hijo Donacio, estudiante de Arquitectura en Madrid, y aficionado a la pintura, y que frecuentaba entonces El Museo del Prado, que se había encontrado allí con un herreño llamado D. Matias Díaz Padrón, y que habían hablado bastante de El Hierro, y por supuesto de la circunstancia de la casa de su abuelo. Posteriormente en una visita a nuestra isla, mi querido amigo Cayo y yo, lo acompañamos a visitar la isla y mantuvimos buenos ratos de conversación con el mismo, resaltando siempre la honra que para él suponía, pregonar siempre su condición de herreño.

También asistió a la presentación de mi modesto libro Crónicas Pretéritas en El Ayuntamiento de Frontera, hace un par de años, lo cual fue para mí de gran orgullo y satisfacción, y tuve a bien obsequiarle un par de ejemplares. Volvió de nuevo a su isla para recibir homenajes del Ayuntamiento de Valverde y de la Asociación Cultural Amador, en cuyas visitas tuve el gusto de volver a saludarlo.

Se ha marchado un herreño universal, de cuya obra científica no voy a hablar pues ya lo han hecho otras personas más cualificadas, solamente he querido, con esta humilde crónica dar testimonio de mi afecto y admiración a D. Matías, como ser humano y como herreño ejemplar.

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