LOS BARRANCOS EN EL GOLFO

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CRÓNICAS PRÉTERITAS

Por Donacio Cejas Padrón

LLUVIAS DE CIERTA INTENSIDAD EN EL HIERRO

LOS BARRANCOS DE EL GOLFO

Afortunadamente para nuestra isla, en el pasado mes de diciembre hubo lluvias de cierta intensidad en todo su territorio, las cuales eran muy esperadas por todos los herreños, y que han cambiado totalmente el color de montañas, laderas, y barrancos que ahora lucen verdes, por suerte para nuestra familia tuvimos con nosotros en los días de Navidad a nuestro menor hijo Donacio que reside en Londres, y que experimentó una gran alegría al ver la isla cubierta de vegetación, casi ni la conocía pues sus viajes hasta allí normalmente han sido siempre en verano cuando todo esta seco.

Hubo bastante días de lluvias, pero en particular durante dos de ellos se precipitaron sobre El Golfo dos fuertes aguaceros que duraron unos buenos ratos y que dejaron caer sobre nuestros campos gran cantidad de agua, incluso comenzaron a correr algunos barrancos del Risco de Tibataje, muy cerca de Gorreta. Tales lluvias son un regalo de la naturaleza que últimamente nos ha ido disminuyendo el régimen de lluvias que recordamos en los lejanos años de nuestra niñez, pareciera que en El Hierro y en Canarias cada vez llueve menos, a tal extremo que ya los cultivos de secano son muy difíciles de lograr, y todos vemos con gran pena como se van secando arboles frutales de muchas décadas de años, especialmente higueras y durazneros. La zona conocida como El Jaral, a la altura de la carretera que sube a la cumbre, es decir en medianías, la recuerdo yo llena de higueras gigantes, de almendreros centenarios, durazneros de la variedad llamados palmeros y negros que parece estaban injertados sobre patrón almendrero y que alcanzaban altura de varios metros, y que producían muchísimos kilos de duraznos. La finca de mi abuelo Francisco que llegaba desde El Liso hasta casi La Oliva, producía gran cantidad de higos nogales y blancos que pasados se exportaban a otras islas, pues de ese bosque de árboles no queda prácticamente ninguno, todos se han ido secando y ahora solo hay granadillos y tegasastes.

Tambien por la zona de El Pinar las higueras que no se riegan se han ido perdiendo, con lo cual ha disminuido la producción de higos pasados tan especiales y lo mismo pasará con los almendreros etc. Por eso estas lluvias caídas en estos últimos tiempos han sido una bendición para nuestros campos.

Los barrancos de El Golfo, a los que vi correr varias veces en mi niñez, producían unos estruendos enormes, y arrastraban gran cantidad de agua mezclada con tierra, piedras, y árboles y que llegaban a modificar el paisaje de nuestro valle, a tal extremo que en algunas oportunidades costaba mucho volver a delimitar los canteros y huertos pues los barrancos los cubrían y apenas quedaba señas para su identificación, eso sucedía con bastante frecuencia, posiblemente el más impetuoso era el Barranco Hondo que venía desde Tincos y en El Lunchón y en Tarros y La Frontera se expandía a ambos lados rellenando terrenos y caminos, allí continuaba hacia Guinea y cubría buena parte del camino interrumpiendo el pase, creo recordar que por allí tomaba el nombre de Barranco Hondo, y en las inmediaciones de Guinea formaba una gran laguna que tardaba semanas en secarse. También El Camino de Jinama se convertía prácticamente en un barranco a su paso por La Plaza de Candelaria rumbo de Las Lapas y Los Mocanes, y dañando el camino que llamamos La Ladera. Otro barranco importante era el del Liso que procedente del monte, bajaba rumbo a Belgara Alta y siguiendo hasta Belgara Baja y en su curso también causaba grandes destrozos.

Importante también el Barranco Chajoco, que bajaba por La Oliva hasta el lado Este de Tigaday, su curso era próximo a la zona donde hoy se sitúa El Ayuntamiento y muchas viviendas, atravesando caminos, fincas y carreteras y llegando hasta El Matorral. El cruce de Los Morales a la entrada de Tigaday también soportaba otro importante barranco que bajaba por El Pico y después de atravesar el pueblo continuaba hacia abajo, rellenando también huertos y cercados, la conocida finca de D. Matías está plantada sobre tierras y rellenos arrastrados por ese barranco, y hubo de ser plantada varias veces sobre los nuevos niveles, incluso construir su aljibe varias veces sobre el que ya estaba hecho y que con frecuencia se entullaba.

Por la parte de Guinea y Las Puntas, hay muchos barrancos que recientemente los hemos visto correr dañando la carretera general hacia el túnel, e inundando también terrenos por toda aquella zona. Como dato curioso apunto que en 1,956, estuvo lloviendo varias semanas, el barco no pudo entrar durante un mes al Puerto con lo cual la isla estuvo incomunicada varias semanas, y que además el correíllo Viera y Clavijo, hubo de refugiarse durante dos días por dentro de Los Roques de Salmor por temor a hacerse a la mar.

También Sabinosa sufría las consecuencias de los destrozos que los barrancos de aquella parte ocasionaban en el pueblo y en sus terrenos .

Es bueno que llueva en nuestra isla, pero quiera Dios que no vuelvan a producirse aquellos grandes temporales que sin duda causarían daños impredecibles.

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